
En una sesión de votación nocturna el 23 de mayo, el Bundestag aprobó una enmienda a la Ley del Impuesto sobre el Tráfico Aéreo que revertirá el recargo aplicado el año pasado sobre las tasas de salida. A partir del 1 de julio de 2026, la tasa para billetes de corta distancia bajará de 15,53 € a 13,03 €, para media distancia de 39,34 € a 33,01 € y para larga distancia de 70,83 € a 59,43 €. La coalición argumenta que esta reducción es necesaria para fortalecer la competitividad de los hubs alemanes, después de que varias aerolíneas —principalmente Ryanair y easyJet— hayan reducido capacidad o cerrado bases, atribuyendo la decisión a los altos costes operativos. La reacción del sector ha sido más bien comedida que entusiasta. Kay Lindemann, vicepresidente de Asuntos Gubernamentales de Lufthansa, declaró a DW que la medida “envía la señal correcta”, pero advirtió que es solo uno de muchos impuestos y tasas que se han duplicado desde 2019. El economista de aviación, el profesor Frank Fichert, señala que los costes del combustible —aumentados por las tensiones en Oriente Medio— superan con creces los impuestos sobre los billetes, mientras que la escasez crónica de nuevos aviones limita la oferta. La consultora Airborne prevé que la reducción del impuesto rebajará entre 2 y 6 € el precio medio de los billetes en Alemania, “una cantidad insuficiente para modificar la demanda en un contexto de tarifas récord”.
Los viajeros que planeen reservar vuelos desde o hacia Alemania pueden simplificar otra parte sensible de su viaje —el trámite de visados— utilizando VisaHQ. A través de su portal para Alemania (https://www.visahq.com/germany/), el servicio permite tanto a clientes de ocio como corporativos consultar requisitos de entrada, presentar solicitudes y seguir la aprobación para cientos de destinos, ayudando a garantizar el cumplimiento y evitar sorpresas de última hora.
Para las empresas multinacionales, el cambio ofrece un alivio limitado pero bienvenido en los presupuestos de viaje. Un viajero corporativo que reserve 200 billetes de larga distancia al año podría ahorrar aproximadamente 2.300 €, pero se aconseja a los gestores de viajes no esperar una reducción generalizada de tarifas, ya que las aerolíneas podrían simplemente absorber la diferencia. Los equipos de compras deberían centrarse en negociar descuentos dinámicos y vigilar las cláusulas de repercusión de recargos en sus contratos de distribución global. La medida costará al presupuesto federal unos 350 millones de euros anuales. Las ONG medioambientales critican la decisión, acusando a Berlín de eliminar una herramienta que incentiva a los viajeros a optar por el tren. El gobierno responde que la aviación ya participa en el Sistema de Comercio de Emisiones de la UE y estará sujeta a mandatos crecientes de mezcla de combustibles sostenibles a partir de 2027. Si la reducción del impuesto impulsa nuevas rutas o simplemente mantiene las existentes se verá cuando se publiquen los horarios de invierno 2026/27 en agosto. Mientras tanto, los administradores de viajes deben informar a los viajeros de que es poco probable que los precios de los billetes cambien de la noche a la mañana y que las tarifas adicionales —selección de asiento, equipaje, recargos por SAF— seguirán aumentando. Según los analistas, la verdadera victoria podría estar en el mensaje político: Alemania quiere seguir siendo un hub aéreo de primer nivel en lugar de ceder tráfico a Ámsterdam, Viena o Zúrich.
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Para las empresas multinacionales, el cambio ofrece un alivio limitado pero bienvenido en los presupuestos de viaje. Un viajero corporativo que reserve 200 billetes de larga distancia al año podría ahorrar aproximadamente 2.300 €, pero se aconseja a los gestores de viajes no esperar una reducción generalizada de tarifas, ya que las aerolíneas podrían simplemente absorber la diferencia. Los equipos de compras deberían centrarse en negociar descuentos dinámicos y vigilar las cláusulas de repercusión de recargos en sus contratos de distribución global. La medida costará al presupuesto federal unos 350 millones de euros anuales. Las ONG medioambientales critican la decisión, acusando a Berlín de eliminar una herramienta que incentiva a los viajeros a optar por el tren. El gobierno responde que la aviación ya participa en el Sistema de Comercio de Emisiones de la UE y estará sujeta a mandatos crecientes de mezcla de combustibles sostenibles a partir de 2027. Si la reducción del impuesto impulsa nuevas rutas o simplemente mantiene las existentes se verá cuando se publiquen los horarios de invierno 2026/27 en agosto. Mientras tanto, los administradores de viajes deben informar a los viajeros de que es poco probable que los precios de los billetes cambien de la noche a la mañana y que las tarifas adicionales —selección de asiento, equipaje, recargos por SAF— seguirán aumentando. Según los analistas, la verdadera victoria podría estar en el mensaje político: Alemania quiere seguir siendo un hub aéreo de primer nivel en lugar de ceder tráfico a Ámsterdam, Viena o Zúrich.
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