
Una nueva iniciativa legislativa presentada hoy en la Cámara de Diputados de Brasil busca cubrir una laguna largamente reconocida en el marco migratorio del país: el estatus de los trabajadores agrícolas temporales, muchos de los cuales llegan desde países vecinos del Mercosur para ciclos de cosecha que duran semanas o meses. El Proyecto de Ley 1649/2026, presentado por la diputada Denise Pessoa (PT-RS), propone modificar la Ley de Inmigración de 2017 para crear una visa temporal específica válida por hasta cinco años consecutivos de cosecha, permitiendo múltiples entradas que se ajusten al ritmo de las temporadas agrícolas. Según la propuesta, los empleadores deberán coordinar la contratación con el Sistema Nacional de Empleo (SINE) y presentar una orden de trabajo que detalle salarios, alojamiento y medidas de seguridad antes de que se emitan las visas.
Para los trabajadores individuales y las empresas agroindustriales, navegar por las categorías de visa en constante evolución en Brasil puede ser complicado. La plataforma en línea VisaHQ (https://www.visahq.com/brazil/) ofrece orientación actualizada y apoyo en la solicitud de visas brasileñas, consolidando requisitos, tarifas y plazos en un solo lugar, además de brindar asistencia en varios idiomas, un recurso que podría ser invaluable una vez que entre en vigor el permiso propuesto para trabajadores temporales.
La medida busca frenar las prácticas de contratación informal que han dado lugar a casos notorios de explotación laboral: entre 1995 y 2025, se liberaron a 43,000 trabajadores de condiciones análogas a la esclavitud, el 76 % de ellos en el sector agrícola. Al vincular el estatus migratorio a contratos laborales transparentes, los legisladores esperan brindar seguridad jurídica tanto a las empresas como a los trabajadores, al tiempo que reducen la carga de supervisión para los inspectores laborales. Para las multinacionales agroindustriales, el proyecto podría simplificar la contratación en temporadas altas. Por ejemplo, los grandes productores de vino en Rio Grande do Sul actualmente gestionan entradas turísticas de corto plazo para recolectores paraguayos y bolivianos, quienes deben salir y volver a entrar cada 90 días. Una visa de cinco años con múltiples entradas reduciría costos de viaje y trámites, además de permitir a los equipos de recursos humanos planificar la disponibilidad de la fuerza laboral con mayor anticipación. Sin embargo, las obligaciones de cumplimiento se endurecerán: los empleadores deberán garantizar alojamiento adecuado y cubrir el transporte de regreso, costos que actualmente muchos trasladan a intermediarios laborales.
Organizaciones defensoras de los trabajadores han recibido con agrado el proyecto, pero advierten que el progreso real dependerá de inspecciones más rigurosas y asignaciones presupuestarias. Señalan que normativas anteriores, como una resolución del Consejo Nacional de Inmigración de 2017 sobre trabajadores agrícolas temporales, existen en el papel pero rara vez se aplican. La nueva categoría de visa explícita, junto con sanciones penales para reclutadores que incumplan los términos contractuales, indica un marco de cumplimiento más sólido. Si es aprobado por ambas cámaras, Brasil se sumaría a un pequeño grupo de países latinoamericanos —entre ellos Chile y Uruguay— con regímenes específicos para la migración estacional. Dado el portafolio de exportaciones agrícolas del país, valorado en 99 mil millones de dólares, y la previsión de un déficit de 90,000 recolectores para 2030, especialistas en movilidad consideran esta medida una mejora estructural que podría estabilizar las cadenas de suministro y mejorar el perfil ESG de Brasil ante inversores extranjeros.
Para los trabajadores individuales y las empresas agroindustriales, navegar por las categorías de visa en constante evolución en Brasil puede ser complicado. La plataforma en línea VisaHQ (https://www.visahq.com/brazil/) ofrece orientación actualizada y apoyo en la solicitud de visas brasileñas, consolidando requisitos, tarifas y plazos en un solo lugar, además de brindar asistencia en varios idiomas, un recurso que podría ser invaluable una vez que entre en vigor el permiso propuesto para trabajadores temporales.
La medida busca frenar las prácticas de contratación informal que han dado lugar a casos notorios de explotación laboral: entre 1995 y 2025, se liberaron a 43,000 trabajadores de condiciones análogas a la esclavitud, el 76 % de ellos en el sector agrícola. Al vincular el estatus migratorio a contratos laborales transparentes, los legisladores esperan brindar seguridad jurídica tanto a las empresas como a los trabajadores, al tiempo que reducen la carga de supervisión para los inspectores laborales. Para las multinacionales agroindustriales, el proyecto podría simplificar la contratación en temporadas altas. Por ejemplo, los grandes productores de vino en Rio Grande do Sul actualmente gestionan entradas turísticas de corto plazo para recolectores paraguayos y bolivianos, quienes deben salir y volver a entrar cada 90 días. Una visa de cinco años con múltiples entradas reduciría costos de viaje y trámites, además de permitir a los equipos de recursos humanos planificar la disponibilidad de la fuerza laboral con mayor anticipación. Sin embargo, las obligaciones de cumplimiento se endurecerán: los empleadores deberán garantizar alojamiento adecuado y cubrir el transporte de regreso, costos que actualmente muchos trasladan a intermediarios laborales.
Organizaciones defensoras de los trabajadores han recibido con agrado el proyecto, pero advierten que el progreso real dependerá de inspecciones más rigurosas y asignaciones presupuestarias. Señalan que normativas anteriores, como una resolución del Consejo Nacional de Inmigración de 2017 sobre trabajadores agrícolas temporales, existen en el papel pero rara vez se aplican. La nueva categoría de visa explícita, junto con sanciones penales para reclutadores que incumplan los términos contractuales, indica un marco de cumplimiento más sólido. Si es aprobado por ambas cámaras, Brasil se sumaría a un pequeño grupo de países latinoamericanos —entre ellos Chile y Uruguay— con regímenes específicos para la migración estacional. Dado el portafolio de exportaciones agrícolas del país, valorado en 99 mil millones de dólares, y la previsión de un déficit de 90,000 recolectores para 2030, especialistas en movilidad consideran esta medida una mejora estructural que podría estabilizar las cadenas de suministro y mejorar el perfil ESG de Brasil ante inversores extranjeros.
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