
Las Fuerzas de Defensa de Irlanda han presentado un plan radical para permitir que ciertos extranjeros se alisten en el Ejército, el Servicio Naval y el Cuerpo Aéreo a cambio de un acceso acelerado a la ciudadanía irlandesa. La propuesta, revelada en un marco de consulta publicado el 13 de febrero, busca enfrentar una escasez crónica de personal, que actualmente está alrededor de 1,500 efectivos por debajo del objetivo de 9,500.
Según el borrador, los extranjeros elegibles que cumplan con los requisitos de seguridad, idioma y residencia podrían solicitar el alistamiento directamente. Tras completar un período mínimo de servicio —probablemente entre tres y cinco años— podrían solicitar la naturalización sin la habitual exigencia de cinco años de residencia y se les eximiría de la tasa de solicitud de 1,000 euros. Modelos similares operan en países como Estados Unidos y Francia, que han utilizado con éxito el servicio militar como vía de integración.
Quienes consideren mudarse a Irlanda, ya sea por motivos militares, corporativos o personales, pueden simplificar los trámites a través de VisaHQ, un servicio en línea de visados y pasaportes que mantiene a los solicitantes informados sobre los últimos requisitos de entrada y residencia en Irlanda. Su portal para Irlanda (https://www.visahq.com/ireland/) detalla las categorías de visado, tiempos de procesamiento y documentación, ayudando tanto a particulares como a equipos de recursos humanos a cumplir con la normativa.
La población inmigrante en Irlanda ha crecido hasta representar aproximadamente el 16% de los residentes, ofreciendo una amplia base de reclutamiento. Los defensores del plan argumentan que abrir las filas mejoraría la diversidad y aportaría valiosas habilidades lingüísticas y técnicas, especialmente en ciberdefensa y especialidades médicas. Sin embargo, críticos, incluidos algunos diputados de la oposición, advierten que la medida podría interpretarse como “ciudadanía a cambio de servicio” y han pedido garantías estrictas para evitar abusos.
Para los profesionales de movilidad internacional, la propuesta es relevante: empleados expatriados y sus familiares asignados a Irlanda podrían optar en el futuro por una vía militar hacia la ciudadanía, acortando potencialmente los plazos de planificación de las asignaciones. Las multinacionales con grandes plantillas extranjeras buscarán claridad sobre si el servicio militar interrumpiría o contaría para los requisitos de permisos de trabajo y obligaciones de seguridad social.
El Departamento de Defensa ha abierto una consulta pública de cuatro semanas, tras la cual se requerirá legislación detallada. De ser aprobado, el primer grupo piloto de reclutas no ciudadanos podría incorporarse a principios de 2027.
Según el borrador, los extranjeros elegibles que cumplan con los requisitos de seguridad, idioma y residencia podrían solicitar el alistamiento directamente. Tras completar un período mínimo de servicio —probablemente entre tres y cinco años— podrían solicitar la naturalización sin la habitual exigencia de cinco años de residencia y se les eximiría de la tasa de solicitud de 1,000 euros. Modelos similares operan en países como Estados Unidos y Francia, que han utilizado con éxito el servicio militar como vía de integración.
Quienes consideren mudarse a Irlanda, ya sea por motivos militares, corporativos o personales, pueden simplificar los trámites a través de VisaHQ, un servicio en línea de visados y pasaportes que mantiene a los solicitantes informados sobre los últimos requisitos de entrada y residencia en Irlanda. Su portal para Irlanda (https://www.visahq.com/ireland/) detalla las categorías de visado, tiempos de procesamiento y documentación, ayudando tanto a particulares como a equipos de recursos humanos a cumplir con la normativa.
La población inmigrante en Irlanda ha crecido hasta representar aproximadamente el 16% de los residentes, ofreciendo una amplia base de reclutamiento. Los defensores del plan argumentan que abrir las filas mejoraría la diversidad y aportaría valiosas habilidades lingüísticas y técnicas, especialmente en ciberdefensa y especialidades médicas. Sin embargo, críticos, incluidos algunos diputados de la oposición, advierten que la medida podría interpretarse como “ciudadanía a cambio de servicio” y han pedido garantías estrictas para evitar abusos.
Para los profesionales de movilidad internacional, la propuesta es relevante: empleados expatriados y sus familiares asignados a Irlanda podrían optar en el futuro por una vía militar hacia la ciudadanía, acortando potencialmente los plazos de planificación de las asignaciones. Las multinacionales con grandes plantillas extranjeras buscarán claridad sobre si el servicio militar interrumpiría o contaría para los requisitos de permisos de trabajo y obligaciones de seguridad social.
El Departamento de Defensa ha abierto una consulta pública de cuatro semanas, tras la cual se requerirá legislación detallada. De ser aprobado, el primer grupo piloto de reclutas no ciudadanos podría incorporarse a principios de 2027.









