
El 1 de julio, Chipre asumirá la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, y Nicosia planea aprovechar esta plataforma para exportar su enfoque inflexible sobre las devoluciones de migrantes. El viceministro de Migración, Nicholas Ioannides, declaró a Politico que Chipre ya devuelve a cinco veces más migrantes irregulares de los que recibe, un récord que quiere que otros Estados miembros igualen mediante un reglamento europeo vinculante sobre devoluciones.
Según el borrador, los solicitantes de asilo con peticiones rechazadas podrían ser trasladados a “centros” de procesamiento fuera de Europa, mientras que los solicitantes denegados serían repatriados con mayor rapidez. Chipre ya puso en marcha un esquema similar el verano pasado, ofreciendo incentivos económicos a familias sirias que aceptaran salir voluntariamente y concediendo permisos de trabajo temporales al principal sostén económico hasta su partida.
Según el ministerio, solo en 2024 se completaron más de 10,000 devoluciones y 1,000 reasentamientos. Organizaciones de derechos humanos han condenado esta política como punitiva y legalmente cuestionable, citando incidentes de rechazo forzado y sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en contra de Chipre.
El gobierno responde que las cifras de solicitudes de asilo, en niveles históricos —6,750 en 2024, frente a 11,660 en 2023, pero aún la tasa más alta per cápita en la UE— justifican medidas extraordinarias. Una valla de alambre de púas de 180 kilómetros a lo largo de partes de la Línea Verde y el aumento de patrullas marítimas ya han reducido las llegadas en un 70 % en lo que va del año, según las autoridades.
Para los empleadores, la ofensiva tiene dos consecuencias inmediatas. Primero, los tiempos de renovación de permisos de trabajo para personal no comunitario se han acortado, ya que los oficiales de migración reasignan recursos de la gestión de asilos a la inmigración laboral. Segundo, las redadas en lugares de trabajo se han incrementado notablemente; las empresas que empleen a personas sin estatus válido ahora enfrentan multas de hasta 10,000 € por trabajador.
En este contexto, VisaHQ ofrece un apoyo práctico. A través de su portal dedicado a Chipre (https://www.visahq.com/cyprus/), el servicio ayuda a empleadores y extranjeros a seguir el estado de sus solicitudes, obtener los visados o permisos adecuados y recibir alertas oportunas sobre renovaciones, facilitando el cumplimiento justo cuando las autoridades locales endurecen los controles.
Se recomienda a los equipos de movilidad global realizar auditorías proactivas del número de nacionales de terceros países y asegurarse de que todo el personal pueda presentar las tarjetas de permiso originales cuando se les solicite. La presidencia chipriota dirigirá las negociaciones trilógicas con el Parlamento Europeo y la Comisión, con el objetivo de lograr un texto final antes del receso de verano. Si tiene éxito, la isla podría redefinir la arquitectura europea de devoluciones y consolidar su reputación como el actor más duro en materia migratoria dentro de la UE.
Según el borrador, los solicitantes de asilo con peticiones rechazadas podrían ser trasladados a “centros” de procesamiento fuera de Europa, mientras que los solicitantes denegados serían repatriados con mayor rapidez. Chipre ya puso en marcha un esquema similar el verano pasado, ofreciendo incentivos económicos a familias sirias que aceptaran salir voluntariamente y concediendo permisos de trabajo temporales al principal sostén económico hasta su partida.
Según el ministerio, solo en 2024 se completaron más de 10,000 devoluciones y 1,000 reasentamientos. Organizaciones de derechos humanos han condenado esta política como punitiva y legalmente cuestionable, citando incidentes de rechazo forzado y sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en contra de Chipre.
El gobierno responde que las cifras de solicitudes de asilo, en niveles históricos —6,750 en 2024, frente a 11,660 en 2023, pero aún la tasa más alta per cápita en la UE— justifican medidas extraordinarias. Una valla de alambre de púas de 180 kilómetros a lo largo de partes de la Línea Verde y el aumento de patrullas marítimas ya han reducido las llegadas en un 70 % en lo que va del año, según las autoridades.
Para los empleadores, la ofensiva tiene dos consecuencias inmediatas. Primero, los tiempos de renovación de permisos de trabajo para personal no comunitario se han acortado, ya que los oficiales de migración reasignan recursos de la gestión de asilos a la inmigración laboral. Segundo, las redadas en lugares de trabajo se han incrementado notablemente; las empresas que empleen a personas sin estatus válido ahora enfrentan multas de hasta 10,000 € por trabajador.
En este contexto, VisaHQ ofrece un apoyo práctico. A través de su portal dedicado a Chipre (https://www.visahq.com/cyprus/), el servicio ayuda a empleadores y extranjeros a seguir el estado de sus solicitudes, obtener los visados o permisos adecuados y recibir alertas oportunas sobre renovaciones, facilitando el cumplimiento justo cuando las autoridades locales endurecen los controles.
Se recomienda a los equipos de movilidad global realizar auditorías proactivas del número de nacionales de terceros países y asegurarse de que todo el personal pueda presentar las tarjetas de permiso originales cuando se les solicite. La presidencia chipriota dirigirá las negociaciones trilógicas con el Parlamento Europeo y la Comisión, con el objetivo de lograr un texto final antes del receso de verano. Si tiene éxito, la isla podría redefinir la arquitectura europea de devoluciones y consolidar su reputación como el actor más duro en materia migratoria dentro de la UE.
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