
Han pasado doce meses desde que España eliminó su Golden Visa basada en la propiedad inmobiliaria, y el mercado de la vivienda muestra pocas señales de desaceleración. Un análisis de Infobae publicado el 12 de abril revela que esta visa representó solo el 0,3 % de todas las transacciones residenciales entre 2013 y 2023 —aproximadamente 14,500 permisos—, una cifra insuficiente para influir en la dinámica de precios a nivel nacional. Los expertos citados sostienen que factores subyacentes como la escasez de nueva construcción, los alquileres turísticos y la demanda interna siguen impulsando los precios a niveles récord, a pesar de la desaparición de la visa. El gobierno socialista puso fin al programa el 3 de abril de 2025, argumentando que fomentaba la especulación y excluía a los residentes locales de los centros urbanos. En ese momento, los responsables de reubicación corporativa temían perder una vía flexible para el personal senior no comunitario. Hoy, esos temores parecen exagerados: rutas alternativas como la Visa de Nómada Digital, la Tarjeta Azul de la UE y el permiso para Profesionales Altamente Cualificados siguen ofreciendo opciones de residencia sin necesidad de invertir 500,000 euros en bienes raíces.
Navegar por estas nuevas categorías de visa puede ser complicado, pero VisaHQ puede aliviar la carga administrativa. A través de su portal específico para España (https://www.visahq.com/spain/), el servicio ofrece orientación en tiempo real sobre elegibilidad, generación de listas de verificación y apoyo integral en la solicitud para opciones como la Visa de Nómada Digital, la Tarjeta Azul de la UE y el permiso para Profesionales Altamente Cualificados, facilitando los traslados internacionales tanto para equipos de recursos humanos como para solicitantes individuales.
Desde la perspectiva de la política de movilidad, la conclusión principal es que la presión inmobiliaria en Madrid, Barcelona y Málaga sigue siendo intensa, lo que implica que los subsidios para vivienda destinados a empleados desplazados deberán aumentar nuevamente en los paquetes de 2026. Sin embargo, la eliminación de la visa podría simplificar las auditorías de cumplimiento: los empleadores ya no tendrán que controlar los períodos de tenencia inmobiliaria para mantener la residencia del personal. Los responsables políticos enfrentan una realidad más compleja. Los analistas consultados por Infobae coinciden en que la Golden Visa nunca fue lo suficientemente significativa para afectar la asequibilidad; para frenar la escalada de precios será necesario acelerar la concesión de permisos de construcción, regular los alquileres vacacionales y ampliar el parque de viviendas asequibles. Hasta entonces, el atractivo de España para el talento extranjero podría depender no tanto de la disponibilidad de visas, sino de si los empleados desplazados pueden encontrar —y costear— alojamiento a largo plazo cerca de los polos de innovación. Por ello, las empresas que planifiquen abrir nuevas oficinas de proyecto deberían contemplar plazos más amplios para la búsqueda de vivienda en sus cronogramas de reubicación y considerar negociar contratos corporativos antes de que los empleados lleguen a España. La lección es clara: las normativas de visas cambian rápido, pero los fundamentos del mercado inmobiliario tardan años en modificarse.
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Desde la perspectiva de la política de movilidad, la conclusión principal es que la presión inmobiliaria en Madrid, Barcelona y Málaga sigue siendo intensa, lo que implica que los subsidios para vivienda destinados a empleados desplazados deberán aumentar nuevamente en los paquetes de 2026. Sin embargo, la eliminación de la visa podría simplificar las auditorías de cumplimiento: los empleadores ya no tendrán que controlar los períodos de tenencia inmobiliaria para mantener la residencia del personal. Los responsables políticos enfrentan una realidad más compleja. Los analistas consultados por Infobae coinciden en que la Golden Visa nunca fue lo suficientemente significativa para afectar la asequibilidad; para frenar la escalada de precios será necesario acelerar la concesión de permisos de construcción, regular los alquileres vacacionales y ampliar el parque de viviendas asequibles. Hasta entonces, el atractivo de España para el talento extranjero podría depender no tanto de la disponibilidad de visas, sino de si los empleados desplazados pueden encontrar —y costear— alojamiento a largo plazo cerca de los polos de innovación. Por ello, las empresas que planifiquen abrir nuevas oficinas de proyecto deberían contemplar plazos más amplios para la búsqueda de vivienda en sus cronogramas de reubicación y considerar negociar contratos corporativos antes de que los empleados lleguen a España. La lección es clara: las normativas de visas cambian rápido, pero los fundamentos del mercado inmobiliario tardan años en modificarse.
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