
Un tribunal federal en Boston dictaminó el 1 de abril que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) actuó de manera ilegal al revocar de forma sumaria el permiso de permanencia (parole) de casi 900,000 migrantes que ingresaron a Estados Unidos a través del programa CBP One, una aplicación móvil, entre mayo de 2023 y enero de 2025. La jueza Allison Burroughs determinó que el DHS no cumplió con los procedimientos de aviso y comentarios ni con las protecciones de debido proceso individualizadas que exige la Ley de Inmigración y Nacionalidad antes de cancelar el permiso y ordenar a los migrantes que abandonaran el país.
Esta decisión restablece de inmediato el estatus de permiso y la autorización para trabajar de los migrantes afectados, muchos de los cuales están empleados en sectores como la construcción, la hostelería y la agricultura, lo que reduce el riesgo de escasez laboral repentina para los empleadores estadounidenses que los contrataron. Sin embargo, las empresas deberán volver a verificar la documentación del Formulario I-9 en un plazo de 10 días una vez que el DHS actualice los códigos en sus sistemas, según los abogados que representan a los demandantes.
Empresas e individuos que quieran anticiparse a los cambios en las normativas migratorias pueden apoyarse en la plataforma en línea de VisaHQ para obtener orientación en tiempo real sobre visas y documentación de viaje; el centro estadounidense del servicio (https://www.visahq.com/united-states/) reúne alertas, listas de verificación para solicitudes y asistencia personalizada que pueden ayudar a los equipos de recursos humanos a manejar la reverificación del I-9, actualizaciones sobre permisos y otras tareas de cumplimiento derivadas de decisiones como esta.
El fallo representa un revés para la administración Trump-Vance, que ha hecho de “terminar con la política de captura y liberación” una prioridad emblemática. El DHS calificó la sentencia como un “activismo judicial descarado”, anticipando probablemente una apelación ante el Primer Circuito. Si el gobierno gana en apelación, los empleadores podrían enfrentar nuevamente terminaciones masivas de autorizaciones de trabajo con muy poco aviso. Los responsables de movilidad laboral deberían auditar su fuerza de trabajo para identificar a los beneficiarios del permiso CBP One, documentar la elegibilidad laboral continua y preparar plantillas de comunicación para posibles cambios futuros en el estatus. Este caso también pone en evidencia la vulnerabilidad legal de los programas de entrada masiva basados en tecnología y la importancia de monitorear tanto los calendarios judiciales como los anuncios de las agencias.
Esta decisión restablece de inmediato el estatus de permiso y la autorización para trabajar de los migrantes afectados, muchos de los cuales están empleados en sectores como la construcción, la hostelería y la agricultura, lo que reduce el riesgo de escasez laboral repentina para los empleadores estadounidenses que los contrataron. Sin embargo, las empresas deberán volver a verificar la documentación del Formulario I-9 en un plazo de 10 días una vez que el DHS actualice los códigos en sus sistemas, según los abogados que representan a los demandantes.
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