
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) llegó al día 15 de un cierre parcial el 28 de febrero de 2026, sin avances en el Congreso a pesar de las crecientes preocupaciones de seguridad tras la acción militar de EE. UU. contra Irán. El presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara, Andrew Garbarino, advirtió que operar la principal agencia de seguridad del país con “recursos de emergencia” pone en riesgo la respuesta ante posibles ataques de represalia. Alrededor de 190,000 empleados del DHS —incluidos los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y de Aduanas y Protección Fronteriza— siguen trabajando sin recibir salario; el personal administrativo permanece suspendido, lo que prolonga los tiempos de procesamiento de solicitudes para el programa Trusted Traveler y retrasa las entrevistas para inscripciones en Global Entry. Los aeropuertos reportan un aumento en las ausencias por enfermedad entre los agentes de la TSA no remunerados, lo que obliga a consolidar los carriles de seguridad en Dallas Fort Worth y Chicago O’Hare.
Para los viajeros afectados por esta incertidumbre, VisaHQ puede ser un salvavidas: el servicio monitorea en tiempo real los cierres de agencias, ofrece asesoría sobre rutas alternativas para presentar solicitudes y puede gestionar la tramitación acelerada de visas o la legalización de documentos a través de su plataforma en línea (https://www.visahq.com/united-states/), ayudando a los clientes a evitar los mayores cuellos de botella causados por el cierre.
Los legisladores siguen estancados por desacuerdos sobre cláusulas de aplicación migratoria vinculadas a las asignaciones presupuestarias a largo plazo del DHS. Los demócratas del Senado se niegan a avanzar con el proyecto de la Cámara a menos que se limiten las camas para detención de refugiados; los republicanos argumentan que esas restricciones socavarían la política de mano dura del presidente Trump contra la inmigración ilegal. En cuanto a los programas de movilidad, el impacto más inmediato del cierre es la suspensión de las inspecciones de sitios para visas de inversionista E-2, gestionadas por Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y posibles vacantes de personal en los puntos de entrada si el conflicto laboral se agrava. Se aconseja a los empleadores que patrocinan talento extranjero presupuestar retrasos en aeropuertos y presentar solicitudes de extensión con anticipación ante posibles demoras en la adjudicación. Si no se restablece el financiamiento antes del próximo día de pago federal, el 7 de marzo, los líderes sindicales advierten sobre una “cadena de ausencias” en los puntos de control de seguridad, un eco del cierre de 2019 que provocó esperas de varias horas en aeropuertos y obligó a Delta a redirigir vuelos para posicionar tripulaciones.
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