
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil confirmó el 28 de febrero de 2026 que los titulares de pasaportes ordinarios de China, Dinamarca, Francia, Hungría, Irlanda, Jamaica, Santa Lucía y las Bahamas ya no necesitan visa para estancias cortas. La medida, que entró en vigor el 24 de febrero, autoriza inicialmente una estancia de 30 días, que puede extenderse localmente hasta un total de 90 días en un período de 12 meses.
El gobierno de Lula presentó esta ampliación como el siguiente paso en una liberalización gradual que ya había eliminado el requisito de visa para ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y, más recientemente, Reino Unido. Funcionarios de Embratur, la agencia brasileña de promoción turística, señalaron que esta exención está dirigida a “viajeros de alto gasto, de larga distancia y delegados de eventos MICE” y se espera que eleve las llegadas internacionales anuales por encima del pico prepandemia de 6,6 millones. Para China, el acuerdo es recíproco: Pekín comenzó a admitir brasileños sin visa a mediados de 2025, mientras que las exenciones para los siete países europeos y caribeños son unilaterales.
Para quienes aún tengan dudas sobre las reglas de entrada a Brasil o para nacionales de países no incluidos en la última exención, VisaHQ ofrece una plataforma en línea sencilla para consultar requisitos, obtener e-visas y gestionar renovaciones. Su página sobre Brasil (https://www.visahq.com/brazil/) se actualiza diariamente y brinda apoyo paso a paso en el proceso, haciéndolo más rápido y sin complicaciones.
Organizaciones del sector, como la Confederación Nacional de Comercio (CNC), celebraron la decisión y proyectaron un gasto adicional de 5.000 millones de reales (1.000 millones de dólares) en turismo este año. Las aerolíneas ya están reaccionando: Iberia y LATAM anunciaron aumentos de capacidad en rutas Europa-Brasil para el calendario del verano boreal, y cadenas hoteleras reportaron un aumento en consultas grupales para el congreso ICCA 2027 en São Paulo.
Las implicaciones prácticas para los viajeros son mínimas: las aerolíneas pueden verificar la elegibilidad en el check-in, pero no se requiere autorización electrónica de viaje. Los visitantes de negocios deben tener en cuenta que actividades más allá de asistir a reuniones (por ejemplo, trabajos técnicos prácticos) aún requieren la visa temporal de trabajo correspondiente. Las empresas con empleados provenientes de los ocho países recién habilitados deberían revisar sus políticas internas de movilidad para aprovechar el régimen simplificado de entrada, asegurando al mismo tiempo el cumplimiento de las restricciones laborales brasileñas sobre las actividades permitidas para “visitantes de negocios”.
El gobierno de Lula presentó esta ampliación como el siguiente paso en una liberalización gradual que ya había eliminado el requisito de visa para ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y, más recientemente, Reino Unido. Funcionarios de Embratur, la agencia brasileña de promoción turística, señalaron que esta exención está dirigida a “viajeros de alto gasto, de larga distancia y delegados de eventos MICE” y se espera que eleve las llegadas internacionales anuales por encima del pico prepandemia de 6,6 millones. Para China, el acuerdo es recíproco: Pekín comenzó a admitir brasileños sin visa a mediados de 2025, mientras que las exenciones para los siete países europeos y caribeños son unilaterales.
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Organizaciones del sector, como la Confederación Nacional de Comercio (CNC), celebraron la decisión y proyectaron un gasto adicional de 5.000 millones de reales (1.000 millones de dólares) en turismo este año. Las aerolíneas ya están reaccionando: Iberia y LATAM anunciaron aumentos de capacidad en rutas Europa-Brasil para el calendario del verano boreal, y cadenas hoteleras reportaron un aumento en consultas grupales para el congreso ICCA 2027 en São Paulo.
Las implicaciones prácticas para los viajeros son mínimas: las aerolíneas pueden verificar la elegibilidad en el check-in, pero no se requiere autorización electrónica de viaje. Los visitantes de negocios deben tener en cuenta que actividades más allá de asistir a reuniones (por ejemplo, trabajos técnicos prácticos) aún requieren la visa temporal de trabajo correspondiente. Las empresas con empleados provenientes de los ocho países recién habilitados deberían revisar sus políticas internas de movilidad para aprovechar el régimen simplificado de entrada, asegurando al mismo tiempo el cumplimiento de las restricciones laborales brasileñas sobre las actividades permitidas para “visitantes de negocios”.