
Las dos ciudades chinas que más atraen talento han endurecido simultáneamente los requisitos salariales para los permisos de trabajo de Categoría A (alta cualificación) y Categoría B (profesionales). El 4 de febrero, el Centro de Talento Extranjero de Pekín publicó una nueva Carta de Compromiso Salarial, mientras que un día antes Shanghái actualizó su Sistema de Gestión de Permisos de Trabajo para Extranjeros en línea. Ambas medidas incorporan de forma estricta la regla de salario mínimo de 6 veces el salario medio para la Categoría A y 4 veces para la Categoría B en el proceso electrónico de evaluación, bloqueando solicitudes que no cumplan incluso por unos pocos yuanes.
Los nuevos umbrales implican salarios elevados. Según datos salariales de 2025, los solicitantes de Categoría A deben demostrar un ingreso anual mínimo de 859,464 RMB (≈ 119,000 USD) en Pekín y 895,248 RMB en Shanghái; para Categoría B, los mínimos son 572,976 RMB y 596,832 RMB respectivamente. Anteriormente, muchas autoridades locales mostraban flexibilidad, especialmente durante la pandemia, aceptando salarios más bajos o eximiendo el límite de edad de 60 años. El nuevo sistema elimina esa flexibilidad.
Para organizaciones e individuos que se vean afectados por estos requisitos más estrictos, VisaHQ ofrece asesoría completa para la solicitud o renovación. Su portal especializado en China (https://www.visahq.com/china/) proporciona calculadoras actualizadas de umbrales salariales, listas de documentos y apoyo en terreno a través de gestores bilingües que coordinan con las autoridades municipales para minimizar riesgos de rechazo y asegurar que los proyectos sigan en marcha.
¿Por qué es importante? Las multinacionales que dependen de expatriados altamente cualificados deben actuar de inmediato para cumplir con las nuevas normas. Los equipos de RRHH deben revisar los paquetes salariales con meses de antelación a las renovaciones, garantizar que los registros de nómina coincidan con las declaraciones y prever mayores retenciones por impuesto sobre la renta. No superar la verificación automática implica rechazo inmediato, obligando a las empresas a aumentar salarios, optar por vías alternativas de calificación (basadas en puntos, programas de talento, académicos) o trasladar puestos fuera de China.
En la práctica, este endurecimiento refleja un cambio de política de “cantidad a calidad”: las autoridades buscan menos especialistas extranjeros, pero mejor remunerados y con habilidades alineadas a prioridades nacionales. También evidencia una mayor armonización entre las grandes ciudades; se espera que Shenzhen, Guangzhou y Chengdu adopten el modelo Pekín-Shanghái en las próximas semanas, según expertos en movilidad.
Para quienes ya están en China, el mensaje es claro: planificar la renovación con al menos tres a seis meses de antelación, mantener impecables las declaraciones fiscales y considerar una actualización basada en puntos a Categoría A para asegurar el estatus más allá de los 60 años.
Los nuevos umbrales implican salarios elevados. Según datos salariales de 2025, los solicitantes de Categoría A deben demostrar un ingreso anual mínimo de 859,464 RMB (≈ 119,000 USD) en Pekín y 895,248 RMB en Shanghái; para Categoría B, los mínimos son 572,976 RMB y 596,832 RMB respectivamente. Anteriormente, muchas autoridades locales mostraban flexibilidad, especialmente durante la pandemia, aceptando salarios más bajos o eximiendo el límite de edad de 60 años. El nuevo sistema elimina esa flexibilidad.
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¿Por qué es importante? Las multinacionales que dependen de expatriados altamente cualificados deben actuar de inmediato para cumplir con las nuevas normas. Los equipos de RRHH deben revisar los paquetes salariales con meses de antelación a las renovaciones, garantizar que los registros de nómina coincidan con las declaraciones y prever mayores retenciones por impuesto sobre la renta. No superar la verificación automática implica rechazo inmediato, obligando a las empresas a aumentar salarios, optar por vías alternativas de calificación (basadas en puntos, programas de talento, académicos) o trasladar puestos fuera de China.
En la práctica, este endurecimiento refleja un cambio de política de “cantidad a calidad”: las autoridades buscan menos especialistas extranjeros, pero mejor remunerados y con habilidades alineadas a prioridades nacionales. También evidencia una mayor armonización entre las grandes ciudades; se espera que Shenzhen, Guangzhou y Chengdu adopten el modelo Pekín-Shanghái en las próximas semanas, según expertos en movilidad.
Para quienes ya están en China, el mensaje es claro: planificar la renovación con al menos tres a seis meses de antelación, mantener impecables las declaraciones fiscales y considerar una actualización basada en puntos a Categoría A para asegurar el estatus más allá de los 60 años.








