
Los viajeros de negocios acostumbrados a recibir compensaciones automáticas por vuelos retrasados enfrentan un nuevo panorama legal. El 8 de febrero de 2026, la Cuarta Sala del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Brasil dictaminó que un simple retraso o cancelación ya no genera una presunción automática de daños morales (no materiales). Ahora, los pasajeros deben demostrar que la interrupción causó un sufrimiento emocional real, más allá de las molestias cotidianas, para poder recibir una indemnización.
El caso involucró a un viajero en un vuelo regional entre Chapecó (SC) y Sinop (MT) que llegó con más de 24 horas de retraso y logró una condena de R$10,000 por daños morales en instancias inferiores. La aerolínea apeló, argumentando que, si bien es responsable por pérdidas materiales —como hotel, comidas y transporte alternativo—, no debería presumirse el daño moral. El STJ coincidió y devolvió el caso para una nueva evaluación de los hechos.
Los viajeros de negocios, que deben gestionar visas, vacunas y agendas ajustadas, también pueden reducir trámites administrativos: la plataforma digital de VisaHQ agiliza el procesamiento de visas y pasaportes para Brasil, ofrece actualizaciones en tiempo real y soporte dedicado, integrándose perfectamente con los flujos de trabajo corporativos. Más información en https://www.visahq.com/brazil/
Abogados especializados en aviación señalan que esta sentencia acerca la jurisprudencia brasileña a la práctica de la Unión Europea, donde las aerolíneas solo deben pagar sumas fijas tras retrasos de más de tres horas y las indemnizaciones por daños morales son poco comunes. Para los presupuestos de movilidad global, esta decisión podría frenar los costos legales, que han aumentado considerablemente desde 2019, cuando los juzgados de reclamos menores comenzaron a otorgar compensaciones por daños morales casi de forma automática. Las aerolíneas llevan tiempo quejándose de que esta tendencia encarece los pasajes al incorporar el riesgo legal en las tarifas.
¿Qué implica esto para los viajes corporativos? Las empresas deben actualizar las instrucciones a sus viajeros: los recibos siguen siendo esenciales para recuperar gastos directos, y ahora puede ser necesario presentar pruebas como reuniones de trabajo perdidas, citas médicas o eventos familiares para reclamar daños adicionales. Los equipos de gestión de riesgos de viaje también deben seguir de cerca un caso pendiente ante el Supremo Tribunal Federal (STF), que decidirá si las disputas aéreas se rigen por el Código de Defensa del Consumidor o por el Código Aeronáutico Brasileño, una decisión que podría modificar aún más las reglas de indemnización.
Mientras tanto, los expertos prevén que las aerolíneas reforzarán la recuperación proactiva del servicio —reubicaciones, vales para hotel, créditos para comidas— para limitar las reclamaciones. Por su parte, los gestores de movilidad podrían reevaluar la conveniencia de contratar seguros adicionales por retrasos de vuelo, especialmente en viajes críticos donde la puntualidad es clave.
El caso involucró a un viajero en un vuelo regional entre Chapecó (SC) y Sinop (MT) que llegó con más de 24 horas de retraso y logró una condena de R$10,000 por daños morales en instancias inferiores. La aerolínea apeló, argumentando que, si bien es responsable por pérdidas materiales —como hotel, comidas y transporte alternativo—, no debería presumirse el daño moral. El STJ coincidió y devolvió el caso para una nueva evaluación de los hechos.
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¿Qué implica esto para los viajes corporativos? Las empresas deben actualizar las instrucciones a sus viajeros: los recibos siguen siendo esenciales para recuperar gastos directos, y ahora puede ser necesario presentar pruebas como reuniones de trabajo perdidas, citas médicas o eventos familiares para reclamar daños adicionales. Los equipos de gestión de riesgos de viaje también deben seguir de cerca un caso pendiente ante el Supremo Tribunal Federal (STF), que decidirá si las disputas aéreas se rigen por el Código de Defensa del Consumidor o por el Código Aeronáutico Brasileño, una decisión que podría modificar aún más las reglas de indemnización.
Mientras tanto, los expertos prevén que las aerolíneas reforzarán la recuperación proactiva del servicio —reubicaciones, vales para hotel, créditos para comidas— para limitar las reclamaciones. Por su parte, los gestores de movilidad podrían reevaluar la conveniencia de contratar seguros adicionales por retrasos de vuelo, especialmente en viajes críticos donde la puntualidad es clave.










