
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que visitará China en abril de 2026, mientras que el presidente chino, Xi Jinping, tiene previsto viajar a Estados Unidos a finales de ese año. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, pronostica hasta cuatro reuniones bilaterales a lo largo de 2026. El anuncio, realizado al margen de un foro de políticas en Washington, señala una renovada disposición para el diálogo cara a cara tras meses de tensiones en comercio y tecnología.
Para los equipos de movilidad global y viajes corporativos, la noticia va más allá del teatro diplomático: las visitas de líderes suelen desencadenar diálogos paralelos de ‘Track II’, mesas redondas de CEOs y grandes delegaciones empresariales que ponen a prueba la disponibilidad de asientos en clase premium y la capacidad hotelera en las ciudades anfitrionas. Los analistas de viajes ya aconsejan a clientes multinacionales con itinerarios para primavera en Pekín, Shanghái o Shenzhen asegurar alojamiento y transporte interno con anticipación, ya que estas visitas estatales suelen ir acompañadas de bloqueos de seguridad y restricciones de tráfico.
Las empresas que buscan asegurar documentos de viaje para sus ejecutivos no tienen que lidiar solas con los requisitos cambiantes. Por ejemplo, el proveedor especializado VisaHQ mantiene un portal en tiempo real para China (https://www.visahq.com/china/) que facilita las solicitudes de visa, programa biométricos y coordina la recogida de pasaportes por mensajería, liberando a los equipos de viajes corporativos para que se concentren en la estrategia del itinerario en lugar de en la burocracia.
Este viaje será el primero de Trump a China desde su regreso al cargo. Fuentes del sector empresarial estadounidense esperan que la agenda incluya negociaciones para restaurar las visas recíprocas de entrada múltiple por 10 años para ejecutivos —un programa suspendido durante la pandemia— y ampliar los cupos para aerolíneas estadounidenses en el aeropuerto de Pekín Daxing. De concretarse, estas medidas podrían aliviar significativamente las dificultades de movilidad para empresas con operaciones transpacíficas.
Los ministerios chinos suelen implementar medidas de facilitación en torno a cumbres de alto perfil —eximiendo de tarifas de visa a periodistas estadounidenses, extendiendo el acceso a e-gates portuarios para delegados visitantes y emitiendo licencias temporales para carga de exposiciones. Los responsables de movilidad deben estar atentos a los avisos de las embajadas sobre canales especiales que agilicen los trámites para el personal acompañante y familiares.
Por otro lado, es posible que se intensifiquen las medidas de seguridad en ambos lados. El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. podría aumentar los controles secundarios para funcionarios chinos, mientras que la Oficina de Seguridad Pública de Pekín podría restringir la importación de drones y dispositivos GPS durante el periodo de la visita. La planificación de contingencias —como rutas alternativas vía Hong Kong o Seúl y días de margen para posibles retrasos— será fundamental para los viajeros que operen cerca de las sedes de la cumbre.
Para los equipos de movilidad global y viajes corporativos, la noticia va más allá del teatro diplomático: las visitas de líderes suelen desencadenar diálogos paralelos de ‘Track II’, mesas redondas de CEOs y grandes delegaciones empresariales que ponen a prueba la disponibilidad de asientos en clase premium y la capacidad hotelera en las ciudades anfitrionas. Los analistas de viajes ya aconsejan a clientes multinacionales con itinerarios para primavera en Pekín, Shanghái o Shenzhen asegurar alojamiento y transporte interno con anticipación, ya que estas visitas estatales suelen ir acompañadas de bloqueos de seguridad y restricciones de tráfico.
Las empresas que buscan asegurar documentos de viaje para sus ejecutivos no tienen que lidiar solas con los requisitos cambiantes. Por ejemplo, el proveedor especializado VisaHQ mantiene un portal en tiempo real para China (https://www.visahq.com/china/) que facilita las solicitudes de visa, programa biométricos y coordina la recogida de pasaportes por mensajería, liberando a los equipos de viajes corporativos para que se concentren en la estrategia del itinerario en lugar de en la burocracia.
Este viaje será el primero de Trump a China desde su regreso al cargo. Fuentes del sector empresarial estadounidense esperan que la agenda incluya negociaciones para restaurar las visas recíprocas de entrada múltiple por 10 años para ejecutivos —un programa suspendido durante la pandemia— y ampliar los cupos para aerolíneas estadounidenses en el aeropuerto de Pekín Daxing. De concretarse, estas medidas podrían aliviar significativamente las dificultades de movilidad para empresas con operaciones transpacíficas.
Los ministerios chinos suelen implementar medidas de facilitación en torno a cumbres de alto perfil —eximiendo de tarifas de visa a periodistas estadounidenses, extendiendo el acceso a e-gates portuarios para delegados visitantes y emitiendo licencias temporales para carga de exposiciones. Los responsables de movilidad deben estar atentos a los avisos de las embajadas sobre canales especiales que agilicen los trámites para el personal acompañante y familiares.
Por otro lado, es posible que se intensifiquen las medidas de seguridad en ambos lados. El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. podría aumentar los controles secundarios para funcionarios chinos, mientras que la Oficina de Seguridad Pública de Pekín podría restringir la importación de drones y dispositivos GPS durante el periodo de la visita. La planificación de contingencias —como rutas alternativas vía Hong Kong o Seúl y días de margen para posibles retrasos— será fundamental para los viajeros que operen cerca de las sedes de la cumbre.











