
El director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, ha confirmado que la aerolínea reducirá alrededor de 1,1 millones de asientos—aproximadamente el 10 % de su capacidad—en el Aeropuerto de Bruselas Sur Charleroi a partir de abril de 2026, tras la introducción en Bélgica de un “eco-impuesto” de 3 € para pasajeros que salen. En declaraciones a la prensa el 14 de enero, O’Leary calificó este gravamen de “estúpido” y advirtió que se producirán más recortes a menos que se elimine.
Varios aviones serán reubicados en bases de menor coste en Suecia, Albania, Italia y Eslovaquia, lo que demuestra lo rápido que pueden cambiar las economías de las rutas cuando aumentan los cargos locales. Aunque la medida afecta principalmente al tráfico saliente belga, tiene repercusiones para las empresas irlandesas: Charleroi es una puerta de entrada low cost popular para equipos farmacéuticos y tecnológicos que viajan entre Dublín y las instituciones de la UE en Bruselas.
Para las empresas irlandesas que ahora evalúan rutas alternativas, VisaHQ puede simplificar los trámites asociados a nuevos itinerarios. A través del portal irlandés (https://www.visahq.com/ireland/), los gestores de viajes pueden consultar las normas de entrada actualizadas para Bélgica y cualquier centro alternativo en el espacio Schengen, enviar solicitudes de visado grupales en línea y recibir alertas si cambian los requisitos documentales. Este servicio ofrece un respaldo útil para evitar incumplimientos cuando los horarios se modifican con poca antelación.
Los gestores de viajes deben anticipar una reducción en la frecuencia de vuelos y posibles cambios en los horarios de las rutas Dublín–Charleroi, lo que podría obligar a los viajeros a optar por vuelos Dublín–Zaventem o rutas indirectas. Se espera volatilidad en las tarifas debido a la reducción de capacidad, mientras que las empresas comprometidas con la sostenibilidad podrían ver con buenos ojos un cambio modal hacia el tren para los desplazamientos a Bruselas.
O’Leary aprovechó el anuncio para presionar a la UE sobre la fijación de precios del carbono, argumentando que el Sistema de Comercio de Emisiones europeo debería incluir a las aerolíneas de largo recorrido fuera del bloque en lugar de “penalizar los vuelos dentro de la UE”. Esta disputa pone de relieve los desafíos fiscales más amplios que enfrentan las aerolíneas en un momento en que los costes laborales y de combustible ya están en aumento. Para los equipos de movilidad global, el mensaje es estar atentos a los reajustes de rutas impulsados por impuestos que podrían afectar los costes y el cumplimiento de las políticas de viaje en los ciclos presupuestarios de 2026.
Varios aviones serán reubicados en bases de menor coste en Suecia, Albania, Italia y Eslovaquia, lo que demuestra lo rápido que pueden cambiar las economías de las rutas cuando aumentan los cargos locales. Aunque la medida afecta principalmente al tráfico saliente belga, tiene repercusiones para las empresas irlandesas: Charleroi es una puerta de entrada low cost popular para equipos farmacéuticos y tecnológicos que viajan entre Dublín y las instituciones de la UE en Bruselas.
Para las empresas irlandesas que ahora evalúan rutas alternativas, VisaHQ puede simplificar los trámites asociados a nuevos itinerarios. A través del portal irlandés (https://www.visahq.com/ireland/), los gestores de viajes pueden consultar las normas de entrada actualizadas para Bélgica y cualquier centro alternativo en el espacio Schengen, enviar solicitudes de visado grupales en línea y recibir alertas si cambian los requisitos documentales. Este servicio ofrece un respaldo útil para evitar incumplimientos cuando los horarios se modifican con poca antelación.
Los gestores de viajes deben anticipar una reducción en la frecuencia de vuelos y posibles cambios en los horarios de las rutas Dublín–Charleroi, lo que podría obligar a los viajeros a optar por vuelos Dublín–Zaventem o rutas indirectas. Se espera volatilidad en las tarifas debido a la reducción de capacidad, mientras que las empresas comprometidas con la sostenibilidad podrían ver con buenos ojos un cambio modal hacia el tren para los desplazamientos a Bruselas.
O’Leary aprovechó el anuncio para presionar a la UE sobre la fijación de precios del carbono, argumentando que el Sistema de Comercio de Emisiones europeo debería incluir a las aerolíneas de largo recorrido fuera del bloque en lugar de “penalizar los vuelos dentro de la UE”. Esta disputa pone de relieve los desafíos fiscales más amplios que enfrentan las aerolíneas en un momento en que los costes laborales y de combustible ya están en aumento. Para los equipos de movilidad global, el mensaje es estar atentos a los reajustes de rutas impulsados por impuestos que podrían afectar los costes y el cumplimiento de las políticas de viaje en los ciclos presupuestarios de 2026.










