
La onda expansiva geopolítica provocada por el ataque de EE. UU. que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro llegó a la frontera norte de Brasil el 3 de enero, cuando las autoridades venezolanas cerraron el paso Pacaraima–Santa Elena de Uairén durante cinco horas. Aunque la frontera se reabrió esa misma tarde, el incidente obligó a Brasilia a reactivar protocolos diseñados inicialmente durante la oleada migratoria de 2019.
El Ejército brasileño puso dos batallones en alerta y la Policía Federal suspendió temporalmente la emisión de nuevos permisos de entrada, mientras equipos móviles instalaban carpas de triaje en Roraima. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva condenó la acción estadounidense como “una violación inaceptable de la soberanía” y pidió la intervención de las Naciones Unidas.
El ACNUR estima que el 70 % de los 478,000 venezolanos que actualmente viven en Brasil ingresaron por Pacaraima. Un nuevo éxodo podría saturar la capacidad de los refugios, donde el tiempo promedio de procesamiento de asilo ya supera los 180 días. Los operadores de transporte reaccionaron rápidamente: LATAM suspendió su vuelo semanal de carga Boa Vista–Caracas, mientras la empresa de autobuses Flechabus desvió sus rutas hacia puntos secundarios para evitar congestiones.
Organizaciones y viajeros que necesiten información inmediata sobre requisitos documentales pueden utilizar los servicios integrales de visados y pasaportes de VisaHQ. A través de su portal para Brasil (https://www.visahq.com/brazil/), la plataforma ofrece avisos en tiempo real sobre fronteras, solicitudes electrónicas de visa y gestión exprés de envíos, recursos esenciales cuando cruces como Pacaraima se cierran sin previo aviso.
Para empleadores con proyectos en Venezuela, la recomendación es suspender viajes no esenciales, confirmar planes de evacuación y seguir las actualizaciones de la Policía Federal sobre horarios fronterizos. Las visas humanitarias creadas en 2019 siguen vigentes y podrían ampliarse en 72 horas si la inestabilidad continúa.
Este episodio subraya cómo los focos geopolíticos pueden alterar la movilidad regional de un día para otro. Las empresas con personal desplegado en América Latina deben asegurarse de contar con información en tiempo real sobre el estado de las fronteras y opciones de reubicación preaprobadas para sus empleados.
El Ejército brasileño puso dos batallones en alerta y la Policía Federal suspendió temporalmente la emisión de nuevos permisos de entrada, mientras equipos móviles instalaban carpas de triaje en Roraima. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva condenó la acción estadounidense como “una violación inaceptable de la soberanía” y pidió la intervención de las Naciones Unidas.
El ACNUR estima que el 70 % de los 478,000 venezolanos que actualmente viven en Brasil ingresaron por Pacaraima. Un nuevo éxodo podría saturar la capacidad de los refugios, donde el tiempo promedio de procesamiento de asilo ya supera los 180 días. Los operadores de transporte reaccionaron rápidamente: LATAM suspendió su vuelo semanal de carga Boa Vista–Caracas, mientras la empresa de autobuses Flechabus desvió sus rutas hacia puntos secundarios para evitar congestiones.
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Para empleadores con proyectos en Venezuela, la recomendación es suspender viajes no esenciales, confirmar planes de evacuación y seguir las actualizaciones de la Policía Federal sobre horarios fronterizos. Las visas humanitarias creadas en 2019 siguen vigentes y podrían ampliarse en 72 horas si la inestabilidad continúa.
Este episodio subraya cómo los focos geopolíticos pueden alterar la movilidad regional de un día para otro. Las empresas con personal desplegado en América Latina deben asegurarse de contar con información en tiempo real sobre el estado de las fronteras y opciones de reubicación preaprobadas para sus empleados.










