
Los viajeros en Australia enfrentaron un inicio de año complicado el 2 de enero, cuando una serie de problemas operativos provocaron la cancelación de 36 vuelos y más de 500 retrasos en los principales aeropuertos del país. Datos recopilados por FlightAware y reportados por Travel & Tour World indican que Melbourne-Tullamarine y Sydney Kingsford Smith fueron los más afectados, con 14 y 12 cancelaciones respectivamente, además de cientos de salidas tardías.
Brisbane, Adelaide, Perth y la Costa Dorada también sufrieron las consecuencias, evidenciando una presión sistémica en la aviación doméstica durante el pico de la temporada vacacional. La aerolínea de bajo costo Jetstar fue la más afectada, representando casi la mitad de las interrupciones, mientras que Qantas y Virgin Australia lucharon por mantener sus horarios ante desafíos en la programación de tripulaciones y demoras en tierra causadas por tormentas eléctricas.
El impacto fue inmediato para los viajeros corporativos que intentaban conexiones el mismo día. Los gestores de movilidad reportaron reuniones con clientes perdidas y retrasos en el inicio de proyectos en sectores que van desde la minería en Australia Occidental hasta los servicios financieros en Sídney. Los operadores turísticos advirtieron que miles de “horas turísticas” se perdieron en filas en los terminales en lugar de disfrutarse en restaurantes y atracciones.
Para quienes enfrentan que la interrupción de su vuelo doméstico pueda afectar su itinerario internacional, VisaHQ ofrece una solución rápida. A través de su portal australiano (https://www.visahq.com/australia/) es posible verificar las normas de entrada, acelerar la solicitud de visados e incluso organizar la recogida del pasaporte, asegurando que las sorpresas en el horario no se conviertan en problemas fronterizos.
Las aerolíneas instaron a los pasajeros a revisar las aplicaciones móviles y alertas por SMS antes de dirigirse al aeropuerto, y recordaron la importancia de documentar gastos personales para posibles reclamaciones de seguro o compensación. Los defensores del consumidor reiteraron la necesidad de un régimen de compensación al estilo europeo, señalando que Australia aún depende en gran medida de soluciones voluntarias por parte de las aerolíneas para apoyar en casos de retrasos.
Con las vacaciones escolares que continúan hasta finales de enero, se espera que la capacidad siga siendo limitada. Las empresas podrían considerar incluir escalas más largas en sus itinerarios y adquirir tarifas flexibles que permitan cambios de ruta con aerolíneas asociadas.
Brisbane, Adelaide, Perth y la Costa Dorada también sufrieron las consecuencias, evidenciando una presión sistémica en la aviación doméstica durante el pico de la temporada vacacional. La aerolínea de bajo costo Jetstar fue la más afectada, representando casi la mitad de las interrupciones, mientras que Qantas y Virgin Australia lucharon por mantener sus horarios ante desafíos en la programación de tripulaciones y demoras en tierra causadas por tormentas eléctricas.
El impacto fue inmediato para los viajeros corporativos que intentaban conexiones el mismo día. Los gestores de movilidad reportaron reuniones con clientes perdidas y retrasos en el inicio de proyectos en sectores que van desde la minería en Australia Occidental hasta los servicios financieros en Sídney. Los operadores turísticos advirtieron que miles de “horas turísticas” se perdieron en filas en los terminales en lugar de disfrutarse en restaurantes y atracciones.
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Las aerolíneas instaron a los pasajeros a revisar las aplicaciones móviles y alertas por SMS antes de dirigirse al aeropuerto, y recordaron la importancia de documentar gastos personales para posibles reclamaciones de seguro o compensación. Los defensores del consumidor reiteraron la necesidad de un régimen de compensación al estilo europeo, señalando que Australia aún depende en gran medida de soluciones voluntarias por parte de las aerolíneas para apoyar en casos de retrasos.
Con las vacaciones escolares que continúan hasta finales de enero, se espera que la capacidad siga siendo limitada. Las empresas podrían considerar incluir escalas más largas en sus itinerarios y adquirir tarifas flexibles que permitan cambios de ruta con aerolíneas asociadas.







