
A primera hora del 16 de marzo, la policía federal alemana desmontó las últimas casetas temporales de control a lo largo del Rin y el Mosela, poniendo fin oficialmente a la reintroducción de seis meses de los controles fronterizos internos del espacio Schengen, vigentes desde el 16 de septiembre de 2025. Esta decisión implica que, por primera vez en medio año, los viajeros que circulan en coche o en trenes regionales entre Alsacia, Baden-Württemberg y Renania-Palatinado vuelven a cruzar la frontera sin inspecciones sistemáticas de pasaportes. Berlín justificó estos controles —que afectaron a las nueve fronteras terrestres alemanas, incluida la de 451 km con Francia— citando una presión récord de migración irregular, redes de tráfico de personas y tensiones en el sistema de asilo alemán. Según el Ministerio del Interior alemán, las entradas clandestinas por el eje francés disminuyeron un 38 % durante este periodo. Sin embargo, las empresas de ambos lados de la frontera se quejaron de colas de hasta 45 minutos en horas punta, pérdida de franjas horarias para el transporte de mercancías y costes adicionales de cumplimiento para los trabajadores desplazados.
Para agilizar los desplazamientos transfronterizos futuros y anticiparse a posibles cambios repentinos en la política, muchas empresas recurren ahora a VisaHQ. La plataforma, a través de su portal para Francia (https://www.visahq.com/france/), reúne las normas actualizadas sobre visados y permisos para todo el espacio Schengen y ofrece asistencia personalizada con notificaciones de trabajadores desplazados, certificados A1 y documentación para viajes de negocios, ayudando a empleadores y viajeros a evitar los retrasos y costes sufridos durante los recientes controles.
Las autoridades francesas acogieron con satisfacción esta medida. Aunque Francia mantiene sus propios controles internos al menos hasta el 30 de abril de 2026, el fin de los controles alemanes elimina el riesgo de “dobles inspecciones” para los 200.000 trabajadores transfronterizos que diariamente viven en un país y trabajan en el otro. Los departamentos de recursos humanos de multinacionales en el corredor tecnológico Estrasburgo–Kehl ya han emitido nuevas directrices de viaje para su personal, indicando que ya no es necesario presentar de forma rutinaria pruebas de empleo y permisos de residencia en los puntos de entrada alemanes. Los asesores en inmigración recomiendan a las empresas mantener planes de contingencia. Según el Código de Fronteras Schengen, cualquier estado miembro puede reintroducir controles con poca antelación por un máximo de 30 días si percibe una amenaza grave para el orden público. Por ello, los empleadores deben seguir vigilando los avisos oficiales y conservar los registros de las declaraciones de trabajadores desplazados y certificados A1 en caso de que los controles vuelvan. Para los gestores de movilidad, la mayor ventaja práctica es la previsibilidad: los operadores ferroviarios aseguran que los horarios volverán a los tiempos previos a septiembre para el jueves, y las empresas de transporte de mercancías esperan ahorrar alrededor de 2 millones de euros semanales en horas extras de conductores. No obstante, este episodio subraya la volatilidad de las fronteras internas europeas y la necesidad de políticas ágiles de gestión de riesgos en los desplazamientos.
Para agilizar los desplazamientos transfronterizos futuros y anticiparse a posibles cambios repentinos en la política, muchas empresas recurren ahora a VisaHQ. La plataforma, a través de su portal para Francia (https://www.visahq.com/france/), reúne las normas actualizadas sobre visados y permisos para todo el espacio Schengen y ofrece asistencia personalizada con notificaciones de trabajadores desplazados, certificados A1 y documentación para viajes de negocios, ayudando a empleadores y viajeros a evitar los retrasos y costes sufridos durante los recientes controles.
Las autoridades francesas acogieron con satisfacción esta medida. Aunque Francia mantiene sus propios controles internos al menos hasta el 30 de abril de 2026, el fin de los controles alemanes elimina el riesgo de “dobles inspecciones” para los 200.000 trabajadores transfronterizos que diariamente viven en un país y trabajan en el otro. Los departamentos de recursos humanos de multinacionales en el corredor tecnológico Estrasburgo–Kehl ya han emitido nuevas directrices de viaje para su personal, indicando que ya no es necesario presentar de forma rutinaria pruebas de empleo y permisos de residencia en los puntos de entrada alemanes. Los asesores en inmigración recomiendan a las empresas mantener planes de contingencia. Según el Código de Fronteras Schengen, cualquier estado miembro puede reintroducir controles con poca antelación por un máximo de 30 días si percibe una amenaza grave para el orden público. Por ello, los empleadores deben seguir vigilando los avisos oficiales y conservar los registros de las declaraciones de trabajadores desplazados y certificados A1 en caso de que los controles vuelvan. Para los gestores de movilidad, la mayor ventaja práctica es la previsibilidad: los operadores ferroviarios aseguran que los horarios volverán a los tiempos previos a septiembre para el jueves, y las empresas de transporte de mercancías esperan ahorrar alrededor de 2 millones de euros semanales en horas extras de conductores. No obstante, este episodio subraya la volatilidad de las fronteras internas europeas y la necesidad de políticas ágiles de gestión de riesgos en los desplazamientos.
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