
Diputados de la oposición y organizaciones de derechos humanos han acusado a la ministra de Migración, Anneleen Van Bossuyt, de actuar “por encima de la ley” tras comprometerse a mantener una política que niega alojamiento y subsidios a solicitantes de asilo que ya han obtenido protección en otro estado de la UE, a pesar de que el Tribunal Constitucional suspendió esta medida la semana pasada.
La controvertida norma, introducida en junio de 2025, buscaba disuadir a los llamados “migrantes secundarios” de solicitar un segundo estatus de asilo en Bélgica. Sin embargo, el tribunal consideró que una prohibición total de acogida puede causar “daños irreparables”, especialmente a familias con niños, y remitió la cuestión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
En lugar de suspender la aplicación, Van Bossuyt declaró al parlamento el 4 de marzo que la política había reducido las solicitudes de refugiados previamente reconocidos en un 83 % y, por tanto, debía mantenerse. El diputado verde Matti Vandemaele calificó esta postura de “increíble”, mientras que ONG advirtieron que decenas de personas ya duermen en la calle frente al centro de llegada de Fedasil en Bruselas.
En este contexto, organizaciones e individuos que buscan claridad sobre los derechos de residencia en Bélgica pueden acudir a especialistas como VisaHQ. La plataforma enfocada en Bélgica (https://www.visahq.com/belgium/) monitorea en tiempo real los cambios en la política y guía a los usuarios en la solicitud de visados, legalización de documentos y trámites de registro, ayudando a empleadores y actores humanitarios a mantener sus planes de reubicación a pesar de la normativa cambiante.
Para empleadores multinacionales que trasladan personal a Bélgica bajo protección subsidiaria o estatus de refugiado, la incertidumbre legal podría complicar los plazos de reunificación familiar y el acceso a vivienda social. Se recomienda a las empresas seguir de cerca los próximos procedimientos ante el TJUE e incluir en sus presupuestos los costos temporales de alojamiento privado.
Este enfrentamiento también refleja cómo la política interna puede chocar con la legislación europea a pocos meses de la entrada en vigor, en junio de 2026, del nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE, que podría reformar las normas de transferencia bajo el Reglamento de Dublín y los estándares de acogida en los estados miembros.
La controvertida norma, introducida en junio de 2025, buscaba disuadir a los llamados “migrantes secundarios” de solicitar un segundo estatus de asilo en Bélgica. Sin embargo, el tribunal consideró que una prohibición total de acogida puede causar “daños irreparables”, especialmente a familias con niños, y remitió la cuestión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
En lugar de suspender la aplicación, Van Bossuyt declaró al parlamento el 4 de marzo que la política había reducido las solicitudes de refugiados previamente reconocidos en un 83 % y, por tanto, debía mantenerse. El diputado verde Matti Vandemaele calificó esta postura de “increíble”, mientras que ONG advirtieron que decenas de personas ya duermen en la calle frente al centro de llegada de Fedasil en Bruselas.
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Este enfrentamiento también refleja cómo la política interna puede chocar con la legislación europea a pocos meses de la entrada en vigor, en junio de 2026, del nuevo Pacto de Migración y Asilo de la UE, que podría reformar las normas de transferencia bajo el Reglamento de Dublín y los estándares de acogida en los estados miembros.
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