
La fuerza aérea de Chequia ha completado su cuarta rotación de repatriación de emergencia en menos de 48 horas, aterrizando un Airbus A319 en el Aeropuerto Václav Havel de Praga la noche del 4 de marzo con 91 pasajeros a bordo. Los evacuados llegaron a Sharm el-Sheikh, Egipto, por carretera o en vuelos chárter de corta distancia tras el cierre de gran parte del espacio aéreo de Oriente Medio, provocado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán durante el fin de semana. Según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Adam Čörgő, más de 260 personas ya han regresado en aviones gubernamentales, mientras que vuelos comerciales de Smartwings han trasladado a otros 760 viajeros.
La operación está coordinada por el Consejo Nacional de Seguridad y consiste en un puente aéreo continuo que conecta Praga, Egipto, Omán y Jordania. Las autoridades indican que unos 5,800 ciudadanos checos —muchos de ellos de vacaciones de invierno o en trabajos temporales— siguen registrados en la región a través del sistema de seguimiento de viajeros DROZD del ministerio. Los pasajeros son priorizados según necesidades médicas, situación familiar y tiempo de permanencia, mientras que los equipos consulares organizan el transporte terrestre hacia aeropuertos seguros.
Para los turistas varados que enfrentan cambios de ruta de último minuto, la plataforma de visados en línea VisaHQ puede aliviar gran parte del papeleo. A través de su portal checo, los viajeros pueden consultar las normas de entrada para Egipto, Jordania u Omán, presentar solicitudes y obtener visados electrónicos urgentes en cuestión de horas, ganando tiempo valioso mientras esperan un asiento en el próximo vuelo de repatriación.
La evacuación ha desatado un debate político interno. Diputados de la oposición acusan al gobierno de una comunicación lenta, señalando la confusión en redes sociales sobre las listas de pasajeros y la emisión de billetes para ciudadanos que reservaron con operadores turísticos. El primer ministro Andrej Babiš rechaza las críticas, argumentando que las “realidades logísticas” —especialmente la escasez de franjas horarias para despegues y aterrizajes en Dubái y Mascate— marcan el ritmo de la repatriación. Mientras tanto, el gobierno ha alquilado un Boeing 737 adicional de Smartwings para trasladar a 189 personas desde Ammán una vez que se asignen los permisos de vuelo.
Para los responsables de movilidad corporativa, este episodio es un recordatorio claro de la importancia de contar con seguimiento en tiempo real de los viajeros y planes de contingencia ante crisis. Se insta a las multinacionales checas con empleados en el Golfo a verificar que lleven copias impresas del pasaporte (requisito de la policía fronteriza egipcia) y billetes flexibles que permitan cambios de ruta a través de aeropuertos secundarios europeos. Consultores en riesgos de viaje advierten que no se puede descartar el cierre de más espacios aéreos si la tensión bélica se intensifica.
La operación está coordinada por el Consejo Nacional de Seguridad y consiste en un puente aéreo continuo que conecta Praga, Egipto, Omán y Jordania. Las autoridades indican que unos 5,800 ciudadanos checos —muchos de ellos de vacaciones de invierno o en trabajos temporales— siguen registrados en la región a través del sistema de seguimiento de viajeros DROZD del ministerio. Los pasajeros son priorizados según necesidades médicas, situación familiar y tiempo de permanencia, mientras que los equipos consulares organizan el transporte terrestre hacia aeropuertos seguros.
Para los turistas varados que enfrentan cambios de ruta de último minuto, la plataforma de visados en línea VisaHQ puede aliviar gran parte del papeleo. A través de su portal checo, los viajeros pueden consultar las normas de entrada para Egipto, Jordania u Omán, presentar solicitudes y obtener visados electrónicos urgentes en cuestión de horas, ganando tiempo valioso mientras esperan un asiento en el próximo vuelo de repatriación.
La evacuación ha desatado un debate político interno. Diputados de la oposición acusan al gobierno de una comunicación lenta, señalando la confusión en redes sociales sobre las listas de pasajeros y la emisión de billetes para ciudadanos que reservaron con operadores turísticos. El primer ministro Andrej Babiš rechaza las críticas, argumentando que las “realidades logísticas” —especialmente la escasez de franjas horarias para despegues y aterrizajes en Dubái y Mascate— marcan el ritmo de la repatriación. Mientras tanto, el gobierno ha alquilado un Boeing 737 adicional de Smartwings para trasladar a 189 personas desde Ammán una vez que se asignen los permisos de vuelo.
Para los responsables de movilidad corporativa, este episodio es un recordatorio claro de la importancia de contar con seguimiento en tiempo real de los viajeros y planes de contingencia ante crisis. Se insta a las multinacionales checas con empleados en el Golfo a verificar que lleven copias impresas del pasaporte (requisito de la policía fronteriza egipcia) y billetes flexibles que permitan cambios de ruta a través de aeropuertos secundarios europeos. Consultores en riesgos de viaje advierten que no se puede descartar el cierre de más espacios aéreos si la tensión bélica se intensifica.
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