
La cámara baja del parlamento de Kazajistán (el Mazhilis) aprobó el 25 de febrero de 2026 la ratificación de un Acuerdo bilateral de Readmisión y Tránsito con Austria, eliminando el último obstáculo interno antes de que el pacto pueda entrar en vigor.
Firmado en Astana hace casi un año, el tratado establece plazos legales vinculantes y requisitos documentales para identificar, aceptar y, cuando sea necesario, tramitar a nacionales de terceros países que se encuentren en situación irregular en cualquiera de los dos países. Para los responsables de movilidad corporativa, la característica más relevante es el plazo de 12 días para que el estado requerido responda a una solicitud de readmisión, además de un plazo de 30 días para hacerse cargo físicamente de la persona una vez aceptada la solicitud. Estos plazos alinean el acuerdo con las mejores prácticas de la UE y proporcionan a ambos gobiernos un marco predecible que antes no existía.
Aunque los ciudadanos kazajos representan solo una pequeña parte de la población migrante indocumentada en Austria (menos de 300 detenciones en 2025, según datos del BMI), las autoridades austriacas señalan que el acuerdo cierra una brecha importante en la ruta migratoria oriental y debería acelerar las devoluciones desde el aeropuerto de Viena. Por su parte, Kazajistán gana capacidad para exigir una readmisión más rápida de sus nacionales interceptados mientras transitan por Austria rumbo a la UE.
Las empresas que necesiten asistencia práctica para gestionar el actual y futuro panorama de visados entre Austria y Kazajistán pueden agilizar el proceso a través de VisaHQ; el portal del servicio (https://www.visahq.com/austria/) ofrece orientación en tiempo real, revisión de documentos y presentación de solicitudes para visados austriacos, así como trámites de viaje para decenas de otras jurisdicciones.
Los tratados de readmisión se han multiplicado en Europa desde la crisis migratoria de 2015, pero Austria aún no tiene acuerdos similares con varios países de Asia Central. Por ello, los asesores de movilidad ven este acuerdo como un modelo que podría replicarse con Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, países cuyos ciudadanos llegan cada vez más a Austria con visados de corta duración y luego se quedan para trabajar en construcción o logística.
En términos prácticos, los empleadores que envíen personal a cualquiera de los dos países deberían experimentar procedimientos más claros si una asignación no sale como se esperaba, por ejemplo, si un empleado se queda más tiempo del permitido o pierde el derecho a permanecer tras ser despedido. Se recomienda a los equipos de recursos humanos revisar sus listas de verificación de cumplimiento, asegurarse de que los empleados comprendan las normas locales de registro y estar preparados para una aplicación más rápida de las medidas una vez que el tratado entre en vigor, probablemente a mediados de 2026 tras la entrega del instrumento de ratificación por parte de Austria.
Firmado en Astana hace casi un año, el tratado establece plazos legales vinculantes y requisitos documentales para identificar, aceptar y, cuando sea necesario, tramitar a nacionales de terceros países que se encuentren en situación irregular en cualquiera de los dos países. Para los responsables de movilidad corporativa, la característica más relevante es el plazo de 12 días para que el estado requerido responda a una solicitud de readmisión, además de un plazo de 30 días para hacerse cargo físicamente de la persona una vez aceptada la solicitud. Estos plazos alinean el acuerdo con las mejores prácticas de la UE y proporcionan a ambos gobiernos un marco predecible que antes no existía.
Aunque los ciudadanos kazajos representan solo una pequeña parte de la población migrante indocumentada en Austria (menos de 300 detenciones en 2025, según datos del BMI), las autoridades austriacas señalan que el acuerdo cierra una brecha importante en la ruta migratoria oriental y debería acelerar las devoluciones desde el aeropuerto de Viena. Por su parte, Kazajistán gana capacidad para exigir una readmisión más rápida de sus nacionales interceptados mientras transitan por Austria rumbo a la UE.
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En términos prácticos, los empleadores que envíen personal a cualquiera de los dos países deberían experimentar procedimientos más claros si una asignación no sale como se esperaba, por ejemplo, si un empleado se queda más tiempo del permitido o pierde el derecho a permanecer tras ser despedido. Se recomienda a los equipos de recursos humanos revisar sus listas de verificación de cumplimiento, asegurarse de que los empleados comprendan las normas locales de registro y estar preparados para una aplicación más rápida de las medidas una vez que el tratado entre en vigor, probablemente a mediados de 2026 tras la entrega del instrumento de ratificación por parte de Austria.
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