
El último boletín de Eurostat, publicado el 17 de febrero, revela que en noviembre de 2025 se registraron 54.825 solicitudes de asilo por primera vez en la UE, lo que supone una disminución del 26 % respecto al mismo mes del año anterior. Bélgica contabilizó 1.895 solicitudes, un 11 % menos que en noviembre de 2024, situándose en el octavo puesto entre los Estados miembros.
A nivel europeo, los solicitantes procedían principalmente de Venezuela, Afganistán y Bangladesh, mientras que en Bélgica predominaban los sirios (22 %), palestinos (15 %) y afganos (13 %). A pesar de la caída, la Oficina de Inmigración belga advierte sobre picos estacionales que podrían producirse con la llegada de la primavera y la mejora de las rutas terrestres.
Para las ONG que monitorean las tendencias en protección, estas cifras más bajas son bienvenidas pero frágiles; los cruces fronterizos en el corredor balcánico siguen siendo volátiles y cambios repentinos en las políticas podrían revertir rápidamente la calma actual.
Si necesita trasladar personal o clientes a Bélgica durante este periodo de incertidumbre, VisaHQ puede facilitar el proceso ofreciendo requisitos de visado en tiempo real, herramientas para preparar documentos y servicios de presentación a través de https://www.visahq.com/belgium/ Su plataforma permite a los empleadores gestionar múltiples solicitudes simultáneamente y recibir actualizaciones automáticas, reduciendo la carga administrativa que suelen generar los cambios rápidos en las políticas.
Para los empleadores, la reducción en la llegada de solicitantes podría alargar los tiempos de tramitación para la conversión de permisos de trabajo, ya que las unidades de migración económica se reasignan para gestionar el inventario residual de asilo. En el lado positivo, la ocupación de los centros de acogida ha caído por debajo del 90 % por primera vez desde 2022, liberando alojamientos de emergencia que suelen destinarse a empleados recién llegados por transferencias intraempresariales.
Los abogados señalan que el retraso en la resolución de apelaciones en Bélgica sigue siendo alto —más de 14.000 casos—, lo que implica que los empleados con estatus humanitario aún pueden enfrentar incertidumbre en la renovación de su residencia. Las empresas deberían seguir de cerca los hitos de cada caso y evitar asignar a personal cuyo estatus esté en revisión a proyectos que requieran viajes frecuentes transfronterizos.
Estos datos también alimentan el debate político de cara a las elecciones federales de Bélgica en junio de 2026, con algunos partidos que interpretan la caída como prueba de la eficacia de un control fronterizo más estricto, mientras que las ONG advierten que la reducción podría reflejar una disuasión peligrosa en la ruta balcánica.
A nivel europeo, los solicitantes procedían principalmente de Venezuela, Afganistán y Bangladesh, mientras que en Bélgica predominaban los sirios (22 %), palestinos (15 %) y afganos (13 %). A pesar de la caída, la Oficina de Inmigración belga advierte sobre picos estacionales que podrían producirse con la llegada de la primavera y la mejora de las rutas terrestres.
Para las ONG que monitorean las tendencias en protección, estas cifras más bajas son bienvenidas pero frágiles; los cruces fronterizos en el corredor balcánico siguen siendo volátiles y cambios repentinos en las políticas podrían revertir rápidamente la calma actual.
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Los abogados señalan que el retraso en la resolución de apelaciones en Bélgica sigue siendo alto —más de 14.000 casos—, lo que implica que los empleados con estatus humanitario aún pueden enfrentar incertidumbre en la renovación de su residencia. Las empresas deberían seguir de cerca los hitos de cada caso y evitar asignar a personal cuyo estatus esté en revisión a proyectos que requieran viajes frecuentes transfronterizos.
Estos datos también alimentan el debate político de cara a las elecciones federales de Bélgica en junio de 2026, con algunos partidos que interpretan la caída como prueba de la eficacia de un control fronterizo más estricto, mientras que las ONG advierten que la reducción podría reflejar una disuasión peligrosa en la ruta balcánica.









