
La tan esperada revisión de la Directiva de la Tarjeta Azul de la UE entró en vigor formalmente a finales de 2025, pero hasta ahora la orientación práctica para las empresas ha sido escasa. Un informe detallado para empleadores, publicado el 13 de febrero por la oficina de Fragomen en Bruselas, desglosa cómo se está implementando el nuevo esquema en Bélgica y en toda Europa.
Las mejoras clave incluyen contratos mínimos más cortos (seis meses), mayor flexibilidad en el umbral salarial (de 1.0 a 1.6 veces el promedio nacional), acceso inmediato al mercado laboral para cónyuges y, lo más importante, derechos de movilidad a corto y largo plazo dentro de la UE codificados. Las autoridades belgas transpusieron las principales disposiciones según lo previsto, alineando los umbrales salariales al 100 % del salario bruto promedio nacional (€46,632 para 2026) y permitiendo la experiencia profesional en lugar de un título para perfiles TIC.
Para los empleadores multinacionales, los beneficios destacados son una validez de permiso más larga (hasta cuatro años), cambios de rol dentro de la empresa más sencillos y rutas más claras hacia la residencia a largo plazo. Sin embargo, el análisis de Fragomen advierte que la adopción depende aún de la rapidez y la previsibilidad: en Bélgica, el procesamiento del permiso único puede tardar entre 12 y 16 semanas, frente a ocho semanas en Alemania. Cuando los permisos nacionales o las vías de patrocinador reconocido son más rápidos, los equipos de RR. HH. pueden preferir opciones conocidas.
Las empresas que necesiten apoyo práctico para gestionar la documentación migratoria en Bélgica pueden agilizar los trámites a través del portal corporativo de VisaHQ; la página enfocada en Bruselas (https://www.visahq.com/belgium/) ofrece listas de verificación de documentos, estimaciones de tiempos y gestión de cuentas dedicada, útil tanto para cambiar talento al nuevo sistema de la Tarjeta Azul como para organizar visados de negocios a corto plazo para colegas visitantes.
El informe recomienda a las empresas belgas revisar sus políticas de adquisición de talento antes del intenso ciclo de reclutamiento de primavera. Los puestos que antes no cumplían con el requisito salarial de 1.5 veces el promedio ahora podrían calificar, especialmente en STEM y fintech. Los empleadores también deben planificar escenarios de movilidad: el personal con Tarjetas Azules emitidas en otros estados miembros puede realizar hasta 90 días de “actividad empresarial” por viaje en Bélgica sin necesidad de permiso de trabajo, siempre que se cumplan las normas de notificación.
Sin embargo, el cumplimiento se está endureciendo. Con el lanzamiento en abril de las “fronteras inteligentes” del EES, las estancias que excedan los límites de 90/180 días serán detectadas automáticamente, y los titulares de Tarjeta Azul que se trasladen entre oficinas de la UE dejarán un rastro digital más claro. Por ello, las empresas deben sincronizar las notificaciones de inmigración, viajes y trabajadores desplazados para evitar sanciones costosas.
En resumen: la revisión convierte a la Tarjeta Azul en una herramienta mucho más atractiva para los empleadores con base en Bélgica que compiten en un mercado de talento más escaso, pero solo si los procesos internos se adaptan a la nueva flexibilidad.
Las mejoras clave incluyen contratos mínimos más cortos (seis meses), mayor flexibilidad en el umbral salarial (de 1.0 a 1.6 veces el promedio nacional), acceso inmediato al mercado laboral para cónyuges y, lo más importante, derechos de movilidad a corto y largo plazo dentro de la UE codificados. Las autoridades belgas transpusieron las principales disposiciones según lo previsto, alineando los umbrales salariales al 100 % del salario bruto promedio nacional (€46,632 para 2026) y permitiendo la experiencia profesional en lugar de un título para perfiles TIC.
Para los empleadores multinacionales, los beneficios destacados son una validez de permiso más larga (hasta cuatro años), cambios de rol dentro de la empresa más sencillos y rutas más claras hacia la residencia a largo plazo. Sin embargo, el análisis de Fragomen advierte que la adopción depende aún de la rapidez y la previsibilidad: en Bélgica, el procesamiento del permiso único puede tardar entre 12 y 16 semanas, frente a ocho semanas en Alemania. Cuando los permisos nacionales o las vías de patrocinador reconocido son más rápidos, los equipos de RR. HH. pueden preferir opciones conocidas.
Las empresas que necesiten apoyo práctico para gestionar la documentación migratoria en Bélgica pueden agilizar los trámites a través del portal corporativo de VisaHQ; la página enfocada en Bruselas (https://www.visahq.com/belgium/) ofrece listas de verificación de documentos, estimaciones de tiempos y gestión de cuentas dedicada, útil tanto para cambiar talento al nuevo sistema de la Tarjeta Azul como para organizar visados de negocios a corto plazo para colegas visitantes.
El informe recomienda a las empresas belgas revisar sus políticas de adquisición de talento antes del intenso ciclo de reclutamiento de primavera. Los puestos que antes no cumplían con el requisito salarial de 1.5 veces el promedio ahora podrían calificar, especialmente en STEM y fintech. Los empleadores también deben planificar escenarios de movilidad: el personal con Tarjetas Azules emitidas en otros estados miembros puede realizar hasta 90 días de “actividad empresarial” por viaje en Bélgica sin necesidad de permiso de trabajo, siempre que se cumplan las normas de notificación.
Sin embargo, el cumplimiento se está endureciendo. Con el lanzamiento en abril de las “fronteras inteligentes” del EES, las estancias que excedan los límites de 90/180 días serán detectadas automáticamente, y los titulares de Tarjeta Azul que se trasladen entre oficinas de la UE dejarán un rastro digital más claro. Por ello, las empresas deben sincronizar las notificaciones de inmigración, viajes y trabajadores desplazados para evitar sanciones costosas.
En resumen: la revisión convierte a la Tarjeta Azul en una herramienta mucho más atractiva para los empleadores con base en Bélgica que compiten en un mercado de talento más escaso, pero solo si los procesos internos se adaptan a la nueva flexibilidad.









