
El Instituto de Investigación de Políticas Públicas (IPPR) ha intensificado la presión política sobre la reforma migratoria del gobierno con un estudio que revela que más de 300,000 niños que ya viven legalmente en Reino Unido serían obligados a seguir un proceso de 10 o 15 años para obtener la residencia permanente una vez que entren en vigor las nuevas normas del Ministerio del Interior.
El centro de pensamiento progresista publicó sus hallazgos el 9 de febrero, calculando que los menores representan casi una cuarta parte de los 1.35 millones de personas actualmente en vías de residencia tras cinco años trabajando. Duplicar el periodo requerido, argumentan, prolongaría la incertidumbre para las familias, expondría a los adolescentes a pagar tasas internacionales en la universidad y aumentaría el riesgo de pobreza infantil, ya que los padres tendrían que afrontar repetidos costes y recargos por visados.
Una estudiante de 18 años que cursa A-levels contó al Guardian que podría tener que renunciar a estudiar medicina porque su familia no puede asumir otra década de gastos en visados.
Para las familias y empleadores que intentan adaptarse a estos cambios, un servicio especializado como VisaHQ puede ser fundamental. Su portal para Reino Unido (https://www.visahq.com/united-kingdom/) desglosa los últimos requisitos del Ministerio del Interior, ofrece calculadoras de tarifas y brinda asistencia personalizada, ayudando a los solicitantes a entender sus opciones de residencia, posibles protecciones transitorias y las vías más económicas.
Abogados especializados en inmigración empresarial advierten que los empleadores también sufrirán las consecuencias. Los procesos más largos aumentan la probabilidad de que empleados valiosos abandonen el país antes de completar su asignación, obligando a las empresas a reiniciar costosos trámites de patrocinio. Directores de recursos humanos instan a los ministros a permitir que los niños que entraron al Reino Unido antes del cambio normativo mantengan el proceso de cinco años.
Funcionarios del Ministerio del Interior insisten en que la residencia permanente sigue siendo un “privilegio, no un derecho”, pero reconocen la necesidad de “protecciones transitorias” para menores. Se espera legislación secundaria detallada después de Semana Santa; los responsables de movilidad deben estar atentos a cláusulas de excepción que podrían beneficiar a los dependientes infantiles ya existentes.
El centro de pensamiento progresista publicó sus hallazgos el 9 de febrero, calculando que los menores representan casi una cuarta parte de los 1.35 millones de personas actualmente en vías de residencia tras cinco años trabajando. Duplicar el periodo requerido, argumentan, prolongaría la incertidumbre para las familias, expondría a los adolescentes a pagar tasas internacionales en la universidad y aumentaría el riesgo de pobreza infantil, ya que los padres tendrían que afrontar repetidos costes y recargos por visados.
Una estudiante de 18 años que cursa A-levels contó al Guardian que podría tener que renunciar a estudiar medicina porque su familia no puede asumir otra década de gastos en visados.
Para las familias y empleadores que intentan adaptarse a estos cambios, un servicio especializado como VisaHQ puede ser fundamental. Su portal para Reino Unido (https://www.visahq.com/united-kingdom/) desglosa los últimos requisitos del Ministerio del Interior, ofrece calculadoras de tarifas y brinda asistencia personalizada, ayudando a los solicitantes a entender sus opciones de residencia, posibles protecciones transitorias y las vías más económicas.
Abogados especializados en inmigración empresarial advierten que los empleadores también sufrirán las consecuencias. Los procesos más largos aumentan la probabilidad de que empleados valiosos abandonen el país antes de completar su asignación, obligando a las empresas a reiniciar costosos trámites de patrocinio. Directores de recursos humanos instan a los ministros a permitir que los niños que entraron al Reino Unido antes del cambio normativo mantengan el proceso de cinco años.
Funcionarios del Ministerio del Interior insisten en que la residencia permanente sigue siendo un “privilegio, no un derecho”, pero reconocen la necesidad de “protecciones transitorias” para menores. Se espera legislación secundaria detallada después de Semana Santa; los responsables de movilidad deben estar atentos a cláusulas de excepción que podrían beneficiar a los dependientes infantiles ya existentes.







