
El ministro belga de Clima y Movilidad, Jean-Luc Crucke, salió al aire el 26 de enero para calificar la huelga ferroviaria en curso como "irrazonable", insistiendo en que el gobierno seguirá adelante con las reformas previstas en las normas de personal y la liberalización del mercado. En una entrevista en el programa ‘De Ochtend’ de VRT, Crucke explicó que ya se habían negociado dos borradores de acuerdo con los sindicatos, pero fueron rechazados en votaciones entre sus miembros.
El núcleo del conflicto es la eliminación de los nombramientos automáticos de por vida para los nuevos empleados, un beneficio que los sindicatos consideran fundamental para la seguridad laboral. Crucke sostiene que este cambio es vital para que la SNCB sobreviva cuando la legislación europea abra el mercado de pasajeros belga a la competencia en 2032. "Hay un momento para negociar, y ese momento ya pasó. Ahora debemos prepararnos para que los trabajadores ferroviarios no pierdan sus empleos más adelante debido a un sistema inflexible", advirtió.
Los actores del sector de viajes de negocios recibieron con agrado esta claridad, pero pidieron una financiación rápida para contingencias que proteja la reputación de Bélgica como un centro accesible. La Cámara de Comercio Americana en Bélgica señaló que las huelgas repetidas ya han llevado a multinacionales a programar reuniones en Ámsterdam o París en lugar de Bruselas.
En la práctica, la postura del ministro sugiere que el conflicto podría prolongarse: los sindicatos solo ganan fuerza manteniendo paros periódicos. Por ello, los gestores de movilidad deberían planificar interrupciones continuas más allá de esta semana y presupuestar alternativas de transporte o modalidades de teletrabajo.
En este contexto, los especialistas de VisaHQ en Bélgica (https://www.visahq.com/belgium/) pueden intervenir para agilizar solicitudes de visa de última hora, gestionar extensiones con poco aviso y monitorear las reglas de entrada en constante cambio, asegurando que los empleados viajeros cumplan con la normativa incluso cuando las interrupciones ferroviarias obliguen a modificar sus itinerarios.
Este episodio también anticipa tensiones más amplias en Europa a medida que se abren los mercados ferroviarios; los equipos de RRHH y movilidad con operaciones paneuropeas deberían seguir de cerca los convenios colectivos locales y desarrollar planes de respuesta a huelgas que incluyan alojamiento, mitigación de estancias prolongadas por visado y estrategias flexibles de billetes.
El núcleo del conflicto es la eliminación de los nombramientos automáticos de por vida para los nuevos empleados, un beneficio que los sindicatos consideran fundamental para la seguridad laboral. Crucke sostiene que este cambio es vital para que la SNCB sobreviva cuando la legislación europea abra el mercado de pasajeros belga a la competencia en 2032. "Hay un momento para negociar, y ese momento ya pasó. Ahora debemos prepararnos para que los trabajadores ferroviarios no pierdan sus empleos más adelante debido a un sistema inflexible", advirtió.
Los actores del sector de viajes de negocios recibieron con agrado esta claridad, pero pidieron una financiación rápida para contingencias que proteja la reputación de Bélgica como un centro accesible. La Cámara de Comercio Americana en Bélgica señaló que las huelgas repetidas ya han llevado a multinacionales a programar reuniones en Ámsterdam o París en lugar de Bruselas.
En la práctica, la postura del ministro sugiere que el conflicto podría prolongarse: los sindicatos solo ganan fuerza manteniendo paros periódicos. Por ello, los gestores de movilidad deberían planificar interrupciones continuas más allá de esta semana y presupuestar alternativas de transporte o modalidades de teletrabajo.
En este contexto, los especialistas de VisaHQ en Bélgica (https://www.visahq.com/belgium/) pueden intervenir para agilizar solicitudes de visa de última hora, gestionar extensiones con poco aviso y monitorear las reglas de entrada en constante cambio, asegurando que los empleados viajeros cumplan con la normativa incluso cuando las interrupciones ferroviarias obliguen a modificar sus itinerarios.
Este episodio también anticipa tensiones más amplias en Europa a medida que se abren los mercados ferroviarios; los equipos de RRHH y movilidad con operaciones paneuropeas deberían seguir de cerca los convenios colectivos locales y desarrollar planes de respuesta a huelgas que incluyan alojamiento, mitigación de estancias prolongadas por visado y estrategias flexibles de billetes.










