
El ministro del Interior de Italia, Matteo Piantedosi, actuó rápidamente el 24 de enero para calmar la controversia política generada por informes de prensa que sugerían que agentes de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) podrían ser desplegados en Italia durante los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. Hablando al margen del Foro Internacional de Turismo en Milán, Piantedosi declaró a los periodistas que “por el momento no tenemos constancia de nada semejante, y aunque fuera cierto, la coordinación de seguridad seguiría estando completamente en manos italianas.” (ansa.it)
Estas declaraciones se produjeron después de que diputados de la oposición presentaran preguntas parlamentarias urgentes para aclarar los rumores sobre el posible envío de personal de ICE por parte de Estados Unidos para proteger a su delegación olímpica en las sedes alpinas de Milán-Cortina. Los críticos advirtieron que permitir que una agencia extranjera de control migratorio opere en suelo italiano sentaría un precedente peligroso y difuminaría las líneas de jurisdicción en los puntos de entrada al espacio Schengen. (ansa.it)
La declaración de Piantedosi subraya dos puntos clave para los gestores de movilidad internacional. Primero, el ministro confirmó implícitamente que cualquier personal de seguridad extranjero operaría únicamente dentro del ámbito de la delegación estadounidense y bajo supervisión italiana; por lo tanto, los viajeros a los Juegos deben esperar los controles habituales del área Schengen realizados por la policía y guardias fronterizos italianos. Segundo, la tranquilidad pública ofrecida por el gobierno indica que Italia planea centralizar toda la inmigración, acreditación y verificación de seguridad para los Juegos bajo un único mando nacional.
Para patrocinadores, emisoras y proveedores logísticos que preparan grandes asignaciones temporales, el mensaje es claro: no se implementará un control migratorio paralelo de EE. UU. en aeropuertos italianos ni en las sedes olímpicas. El procesamiento de visados, la importación de equipos y la acreditación seguirán las normas italianas y del espacio Schengen, aunque podrían anunciarse protocolos adicionales de seguridad para atletas más adelante. Se recomienda a las empresas estar atentas a la próxima Ley Especial sobre Seguridad Olímpica, prevista para la primera mitad de 2026, que podría incluir requisitos de identificación o verificaciones de antecedentes de última hora que afecten la movilidad del personal.
Si su empresa necesita gestionar decenas de visados de corta duración o permisos de residencia para el personal que viajará a Milán-Cortina, el portal dedicado de VisaHQ para Italia (https://www.visahq.com/italy/) facilita los trámites. Desde solicitudes de visado Schengen hasta renovaciones de pasaporte y legalización de documentos, la plataforma permite a los equipos de RR. HH. seguir cada caso en tiempo real y ofrece a los viajeros una guía paso a paso, ahorrando tiempo antes, durante y después de los Juegos.
En términos prácticos, los viajeros deben prepararse para controles fronterizos más estrictos pero convencionales, en lugar de procedimientos estadounidenses desconocidos. Los empleadores también deben informar a su personal que las preguntas sobre su estatus migratorio serán realizadas por autoridades italianas, no estadounidenses, y asegurarse de que los pasaportes y documentos de entrada cumplan con las normas estándar de validez del espacio Schengen.
Estas declaraciones se produjeron después de que diputados de la oposición presentaran preguntas parlamentarias urgentes para aclarar los rumores sobre el posible envío de personal de ICE por parte de Estados Unidos para proteger a su delegación olímpica en las sedes alpinas de Milán-Cortina. Los críticos advirtieron que permitir que una agencia extranjera de control migratorio opere en suelo italiano sentaría un precedente peligroso y difuminaría las líneas de jurisdicción en los puntos de entrada al espacio Schengen. (ansa.it)
La declaración de Piantedosi subraya dos puntos clave para los gestores de movilidad internacional. Primero, el ministro confirmó implícitamente que cualquier personal de seguridad extranjero operaría únicamente dentro del ámbito de la delegación estadounidense y bajo supervisión italiana; por lo tanto, los viajeros a los Juegos deben esperar los controles habituales del área Schengen realizados por la policía y guardias fronterizos italianos. Segundo, la tranquilidad pública ofrecida por el gobierno indica que Italia planea centralizar toda la inmigración, acreditación y verificación de seguridad para los Juegos bajo un único mando nacional.
Para patrocinadores, emisoras y proveedores logísticos que preparan grandes asignaciones temporales, el mensaje es claro: no se implementará un control migratorio paralelo de EE. UU. en aeropuertos italianos ni en las sedes olímpicas. El procesamiento de visados, la importación de equipos y la acreditación seguirán las normas italianas y del espacio Schengen, aunque podrían anunciarse protocolos adicionales de seguridad para atletas más adelante. Se recomienda a las empresas estar atentas a la próxima Ley Especial sobre Seguridad Olímpica, prevista para la primera mitad de 2026, que podría incluir requisitos de identificación o verificaciones de antecedentes de última hora que afecten la movilidad del personal.
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En términos prácticos, los viajeros deben prepararse para controles fronterizos más estrictos pero convencionales, en lugar de procedimientos estadounidenses desconocidos. Los empleadores también deben informar a su personal que las preguntas sobre su estatus migratorio serán realizadas por autoridades italianas, no estadounidenses, y asegurarse de que los pasaportes y documentos de entrada cumplan con las normas estándar de validez del espacio Schengen.







