
Una ola de acoso por parte de activistas de extrema derecha británicos en torno a Calais y Dunkerque se ha convertido en el problema de seguridad más grave en la frontera norte de Francia en años, según informaron esta semana grupos de ayuda y autoridades locales a The Guardian.
De acuerdo con trabajadores de campo de Utopia 56 y el Colectivo de Alimentos de Calais, activistas vinculados a movimientos con base en Reino Unido como Raise the Colours y una versión renovada de “Operación Stop the Boats” han intensificado las patrullas en playas y campamentos informales desde finales de 2025. Estos grupos transmiten en vivo sus enfrentamientos, pinchan o confiscan botes inflables y vandalizan tanques de agua, con el objetivo de obstaculizar los cruces del Canal. Datos del Ministerio del Interior francés confirman que al menos 10 extremistas identificados recibieron prohibiciones de entrada el 17 de enero, pero las ONG advierten que decenas más continúan rotando bajo nuevas denominaciones.
La campaña de intimidación ocurre mientras las salidas en pequeñas embarcaciones desde Francia se mantienen obstinadamente altas: en 2025 se registraron más de 41,000 cruces irregulares, y ya más de 500 personas han realizado el trayecto en las primeras semanas de 2026. Monitores de derechos humanos alertan que este espectáculo en redes sociales está fomentando acciones de vigilancia imitativas y aumentando el riesgo de enfrentamientos violentos con migrantes y policías.
Desde una perspectiva de movilidad global, estos incidentes ponen en evidencia un perímetro de seguridad cada vez más amplio alrededor de uno de los corredores de carga y pasajeros más transitados de Europa. Empresas de logística que gestionan envíos urgentes a través de Calais han comenzado a contemplar tiempos de espera más largos, mientras que los responsables de viajes corporativos aconsejan a su personal que transita por la región evitar desplazamientos nocturnos y estar atentos a las alertas del Ministerio de Asuntos Exteriores. El acoso también incrementa la presión diplomática sobre París y Londres para intensificar las patrullas conjuntas, un costo que finalmente se reflejará en las tarifas del Eurotúnel y los ferris.
En medio de esta incertidumbre, el portal de VisaHQ para Francia (https://www.visahq.com/france/) puede facilitar los trámites para empleadores y viajeros individuales que deban redirigirse por puertos o aeropuertos alternativos. El servicio ofrece orientación en tiempo real sobre visados Schengen, permisos de trabajo y tránsito, y puede acelerar las solicitudes, permitiendo que los equipos de movilidad se concentren en la planificación de seguridad en lugar de la burocracia.
Para los asesores en inmigración, este episodio es un recordatorio más de que la radicalización política en Europa está afectando las operaciones fronterizas cotidianas. Las empresas que reubican personal a través del norte de Francia o que planifican asignaciones temporales en la creciente zona logística portuaria de Calais deberían incluir márgenes adicionales en sus cronogramas y considerar escoltas de seguridad privada para personal de alto perfil. Mientras tanto, grupos de la sociedad civil piden la creación de una fuerza especial franco-británica dedicada a rastrear los patrones de viaje de extremistas y bloquear a reincidentes en terminales de ferris y Eurostar.
Si la prohibición francesa a un puñado de activistas se convierte en un modelo escalable o simplemente en un gesto simbólico definirá la estabilidad en el terreno en los meses previos a la temporada alta de viajes de Semana Santa.
De acuerdo con trabajadores de campo de Utopia 56 y el Colectivo de Alimentos de Calais, activistas vinculados a movimientos con base en Reino Unido como Raise the Colours y una versión renovada de “Operación Stop the Boats” han intensificado las patrullas en playas y campamentos informales desde finales de 2025. Estos grupos transmiten en vivo sus enfrentamientos, pinchan o confiscan botes inflables y vandalizan tanques de agua, con el objetivo de obstaculizar los cruces del Canal. Datos del Ministerio del Interior francés confirman que al menos 10 extremistas identificados recibieron prohibiciones de entrada el 17 de enero, pero las ONG advierten que decenas más continúan rotando bajo nuevas denominaciones.
La campaña de intimidación ocurre mientras las salidas en pequeñas embarcaciones desde Francia se mantienen obstinadamente altas: en 2025 se registraron más de 41,000 cruces irregulares, y ya más de 500 personas han realizado el trayecto en las primeras semanas de 2026. Monitores de derechos humanos alertan que este espectáculo en redes sociales está fomentando acciones de vigilancia imitativas y aumentando el riesgo de enfrentamientos violentos con migrantes y policías.
Desde una perspectiva de movilidad global, estos incidentes ponen en evidencia un perímetro de seguridad cada vez más amplio alrededor de uno de los corredores de carga y pasajeros más transitados de Europa. Empresas de logística que gestionan envíos urgentes a través de Calais han comenzado a contemplar tiempos de espera más largos, mientras que los responsables de viajes corporativos aconsejan a su personal que transita por la región evitar desplazamientos nocturnos y estar atentos a las alertas del Ministerio de Asuntos Exteriores. El acoso también incrementa la presión diplomática sobre París y Londres para intensificar las patrullas conjuntas, un costo que finalmente se reflejará en las tarifas del Eurotúnel y los ferris.
En medio de esta incertidumbre, el portal de VisaHQ para Francia (https://www.visahq.com/france/) puede facilitar los trámites para empleadores y viajeros individuales que deban redirigirse por puertos o aeropuertos alternativos. El servicio ofrece orientación en tiempo real sobre visados Schengen, permisos de trabajo y tránsito, y puede acelerar las solicitudes, permitiendo que los equipos de movilidad se concentren en la planificación de seguridad en lugar de la burocracia.
Para los asesores en inmigración, este episodio es un recordatorio más de que la radicalización política en Europa está afectando las operaciones fronterizas cotidianas. Las empresas que reubican personal a través del norte de Francia o que planifican asignaciones temporales en la creciente zona logística portuaria de Calais deberían incluir márgenes adicionales en sus cronogramas y considerar escoltas de seguridad privada para personal de alto perfil. Mientras tanto, grupos de la sociedad civil piden la creación de una fuerza especial franco-británica dedicada a rastrear los patrones de viaje de extremistas y bloquear a reincidentes en terminales de ferris y Eurostar.
Si la prohibición francesa a un puñado de activistas se convierte en un modelo escalable o simplemente en un gesto simbólico definirá la estabilidad en el terreno en los meses previos a la temporada alta de viajes de Semana Santa.










