
El plan de Bélgica para aumentar los impuestos a los pasajeros aéreos ya está reconfigurando las redes de las aerolíneas. El 19 de enero, la gigante irlandesa de bajo costo Ryanair anunció que reducirá su capacidad en el Aeropuerto de Bruselas-Sur Charleroi en 1,1 millones de asientos en 2026 y la misma cantidad en 2027, tras la confirmación de las autoridades locales de un nuevo impuesto municipal de 3 € por pasajero que salga a partir de abril de 2026.
Por su parte, el gobierno federal planea aumentar su tasa de salida cinco veces, pasando de 2 € a 10 €, para enero de 2027.
La aerolínea, que transportó 11,6 millones de pasajeros hacia y desde Bélgica el año pasado, advirtió que el volumen podría caer por debajo de los 10 millones una vez que se apliquen ambos cargos. Jason McGuinness, director comercial de Ryanair, calificó la medida como “un regalo para los aeropuertos competidores en Países Bajos, Francia y Alemania”, y pronosticó una fuga de tráfico de ocio y visitas a familiares y amigos, sensibles al precio, hacia esos países vecinos.
Para los viajeros que ahora evalúan rutas alternativas a través de países limítrofes, el portal de VisaHQ para Bélgica (https://www.visahq.com/belgium/) puede facilitar el proceso al gestionar los requisitos de visado y documentos de viaje en un solo lugar, ofreciendo procesamiento rápido, actualizaciones en tiempo real y asesoría experta tanto para destinos Schengen como para conexiones posteriores.
Impacto en la movilidad empresarial: menos frecuencias a ciudades clave europeas implican menor disponibilidad de asientos y posiblemente tarifas más altas de última hora para viajeros corporativos radicados en Valonia. Las empresas podrían necesitar revisar sus presupuestos de viaje o redirigir al personal a través de Zaventem u otros hubs cercanos. Para expatriados y viajeros habituales que dependen de la red directa de Charleroi, la reducción podría alargar los tiempos de viaje y complicar las visitas a casa durante los fines de semana.
Contexto político: Bélgica sostiene que el aumento de impuestos apoya objetivos ambientales y financia conexiones ferroviarias a los aeropuertos. Las aerolíneas argumentan que los impuestos solo desplazan el tráfico sin reducir las emisiones. Este enfrentamiento refleja debates similares en Reino Unido y Francia, y anticipa una mayor presión fiscal sobre la aviación de corto recorrido en la era del Pacto Verde europeo.
Próximos pasos: Ryanair indicó que finalizará los recortes una vez que la legislación federal sea presentada en el Parlamento. El Aeropuerto de Charleroi ha iniciado conversaciones con otras aerolíneas para compensar la capacidad perdida, aunque reconoció que algunas rutas, especialmente hacia destinos secundarios del Mediterráneo, podrían desaparecer por completo.
Por su parte, el gobierno federal planea aumentar su tasa de salida cinco veces, pasando de 2 € a 10 €, para enero de 2027.
La aerolínea, que transportó 11,6 millones de pasajeros hacia y desde Bélgica el año pasado, advirtió que el volumen podría caer por debajo de los 10 millones una vez que se apliquen ambos cargos. Jason McGuinness, director comercial de Ryanair, calificó la medida como “un regalo para los aeropuertos competidores en Países Bajos, Francia y Alemania”, y pronosticó una fuga de tráfico de ocio y visitas a familiares y amigos, sensibles al precio, hacia esos países vecinos.
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Contexto político: Bélgica sostiene que el aumento de impuestos apoya objetivos ambientales y financia conexiones ferroviarias a los aeropuertos. Las aerolíneas argumentan que los impuestos solo desplazan el tráfico sin reducir las emisiones. Este enfrentamiento refleja debates similares en Reino Unido y Francia, y anticipa una mayor presión fiscal sobre la aviación de corto recorrido en la era del Pacto Verde europeo.
Próximos pasos: Ryanair indicó que finalizará los recortes una vez que la legislación federal sea presentada en el Parlamento. El Aeropuerto de Charleroi ha iniciado conversaciones con otras aerolíneas para compensar la capacidad perdida, aunque reconoció que algunas rutas, especialmente hacia destinos secundarios del Mediterráneo, podrían desaparecer por completo.








