
El Ministerio del Interior de Francia confirmó el 14 de enero que ha impuesto órdenes de prohibición territorial a diez ciudadanos británicos, impidiéndoles entrar en territorio francés por un período de hasta tres años. Todos ellos son miembros del movimiento Raise the Colours, que transmite en vivo enfrentamientos con solicitantes de asilo en la costa del Canal de la Mancha. (theguardian.com)
El ministerio explicó que la decisión se tomó debido a un “riesgo claro para el orden público” y a pruebas de que estas personas habían acosado a migrantes y trabajadores humanitarios en Calais, Dunkerque y otros puntos clave de embarque. Según los artículos L214-1 y L214-2 del Código francés de Entrada y Residencia de Extranjeros (CESEDA), el ministro del Interior puede prohibir la entrada a extranjeros cuya presencia suponga una ‘amenaza grave’. Estas prohibiciones pueden aplicarse sin supervisión judicial, aunque son recurribles ante los tribunales administrativos.
Para los equipos de movilidad corporativa y gestión de riesgos en viajes, este caso es un recordatorio de que Francia está dispuesta a usar la legislación administrativa, no solo la penal, para gestionar amenazas de seguridad en sus fronteras. Las empresas que planifiquen despliegues de medios, ONG o contratistas en el norte de Francia deberían revisar el historial de activismo de su personal para evitar medidas similares.
Ya sea que seas un empleador trasladando personal o un periodista viajando a Calais, VisaHQ puede facilitar el proceso de verificación de requisitos de entrada a Francia. Su portal dedicado a Francia (https://www.visahq.com/france/) reúne las últimas normativas de visado, listas de documentos y avisos oficiales, permitiendo a los viajeros identificar posibles señales de alerta —como activismo previo— que podrían derivar en rechazos o prohibiciones territoriales, y planificar en consecuencia.
Los expertos legales señalan que las prohibiciones territoriales difieren de las alertas a nivel Schengen y, por tanto, no siempre aparecen automáticamente cuando las personas afectadas transitan por otros países de la UE. Sin embargo, las compañías aéreas y transportistas siguen siendo responsables de multas si trasladan a un pasajero prohibido a Francia, por lo que se espera un endurecimiento en la verificación de la Información Anticipada de Pasajeros (API).
Estas prohibiciones llegan en un contexto de creciente tensión política por las travesías del Canal, que superaron las 41,000 en 2025. El grupo británico de derechos Hope Not Hate celebró la medida, mientras que Raise the Colours la calificó de ‘vergonzosa’ y afirmó que aún no ha recibido notificación formal.
El ministerio explicó que la decisión se tomó debido a un “riesgo claro para el orden público” y a pruebas de que estas personas habían acosado a migrantes y trabajadores humanitarios en Calais, Dunkerque y otros puntos clave de embarque. Según los artículos L214-1 y L214-2 del Código francés de Entrada y Residencia de Extranjeros (CESEDA), el ministro del Interior puede prohibir la entrada a extranjeros cuya presencia suponga una ‘amenaza grave’. Estas prohibiciones pueden aplicarse sin supervisión judicial, aunque son recurribles ante los tribunales administrativos.
Para los equipos de movilidad corporativa y gestión de riesgos en viajes, este caso es un recordatorio de que Francia está dispuesta a usar la legislación administrativa, no solo la penal, para gestionar amenazas de seguridad en sus fronteras. Las empresas que planifiquen despliegues de medios, ONG o contratistas en el norte de Francia deberían revisar el historial de activismo de su personal para evitar medidas similares.
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Los expertos legales señalan que las prohibiciones territoriales difieren de las alertas a nivel Schengen y, por tanto, no siempre aparecen automáticamente cuando las personas afectadas transitan por otros países de la UE. Sin embargo, las compañías aéreas y transportistas siguen siendo responsables de multas si trasladan a un pasajero prohibido a Francia, por lo que se espera un endurecimiento en la verificación de la Información Anticipada de Pasajeros (API).
Estas prohibiciones llegan en un contexto de creciente tensión política por las travesías del Canal, que superaron las 41,000 en 2025. El grupo británico de derechos Hope Not Hate celebró la medida, mientras que Raise the Colours la calificó de ‘vergonzosa’ y afirmó que aún no ha recibido notificación formal.






