
Una nueva encuesta de Nanos Research publicada el 14 de enero revela que solo el 6,4 % de los canadienses considera la inmigración como su principal preocupación, muy por detrás de la economía (21,8 %), las relaciones con EE. UU. y la inflación. Los datos sugieren que la presión política que impulsó reformas rápidas en inmigración durante 2024-25 está disminuyendo. (cicnews.com)
Paradójicamente, este ambiente más tranquilo coincide con el avance en el Parlamento del proyecto de ley C-12, la Ley para Fortalecer el Sistema de Inmigración y las Fronteras de Canadá. El proyecto, aprobado en la Cámara de los Comunes y pendiente de segunda lectura en el Senado el próximo mes, otorgaría al Gabinete un poder sin precedentes para pausar o rechazar categorías enteras de solicitudes, desde permisos de trabajo hasta eTAs.
En la práctica, los equipos de movilidad global no tienen que enfrentar esta incertidumbre solos. El portal de VisaHQ para Canadá (https://www.visahq.com/canada/) ofrece actualizaciones en tiempo real sobre cambios en políticas, herramientas paso a paso para solicitudes y servicios externos de tramitación, brindando a empleadores y solicitantes un panel único para monitorear eTAs, permisos de trabajo o opciones provinciales mientras Ottawa ajusta el sistema federal.
Los analistas advierten que si el proyecto de ley C-12 se convierte en ley, podrían imponerse límites futuros sin previo aviso, como ocurrió en diciembre con el cierre inesperado de las categorías de Visa para Emprendedores y Trabajadores Autónomos. Por ello, los equipos corporativos de movilidad deben tener planes de contingencia para redirigir hacia vías provinciales o conversiones dentro del país si se cierran las admisiones federales.
Para los empleadores, la encuesta es un arma de doble filo. La menor preocupación pública reduce el riesgo reputacional al importar talento, pero los poderes discrecionales inminentes significan que las reglas de los programas podrían cambiar de un día para otro. Los asesores en inmigración recomiendan desarrollar opciones “plan B”, especialmente para flujos de permisos de estudio o talento global de alto volumen, hasta que el panorama legislativo se estabilice.
En conjunto, los resultados apuntan a un debate más maduro: los canadienses siguen siendo acogedores, pero Ottawa está decidido a recalibrar volúmenes e integridad, manteniendo a los profesionales de movilidad global en alerta.
Paradójicamente, este ambiente más tranquilo coincide con el avance en el Parlamento del proyecto de ley C-12, la Ley para Fortalecer el Sistema de Inmigración y las Fronteras de Canadá. El proyecto, aprobado en la Cámara de los Comunes y pendiente de segunda lectura en el Senado el próximo mes, otorgaría al Gabinete un poder sin precedentes para pausar o rechazar categorías enteras de solicitudes, desde permisos de trabajo hasta eTAs.
En la práctica, los equipos de movilidad global no tienen que enfrentar esta incertidumbre solos. El portal de VisaHQ para Canadá (https://www.visahq.com/canada/) ofrece actualizaciones en tiempo real sobre cambios en políticas, herramientas paso a paso para solicitudes y servicios externos de tramitación, brindando a empleadores y solicitantes un panel único para monitorear eTAs, permisos de trabajo o opciones provinciales mientras Ottawa ajusta el sistema federal.
Los analistas advierten que si el proyecto de ley C-12 se convierte en ley, podrían imponerse límites futuros sin previo aviso, como ocurrió en diciembre con el cierre inesperado de las categorías de Visa para Emprendedores y Trabajadores Autónomos. Por ello, los equipos corporativos de movilidad deben tener planes de contingencia para redirigir hacia vías provinciales o conversiones dentro del país si se cierran las admisiones federales.
Para los empleadores, la encuesta es un arma de doble filo. La menor preocupación pública reduce el riesgo reputacional al importar talento, pero los poderes discrecionales inminentes significan que las reglas de los programas podrían cambiar de un día para otro. Los asesores en inmigración recomiendan desarrollar opciones “plan B”, especialmente para flujos de permisos de estudio o talento global de alto volumen, hasta que el panorama legislativo se estabilice.
En conjunto, los resultados apuntan a un debate más maduro: los canadienses siguen siendo acogedores, pero Ottawa está decidido a recalibrar volúmenes e integridad, manteniendo a los profesionales de movilidad global en alerta.








