
El Aeropuerto de Bruselas (BRU) gestionó 24,4 millones de viajeros en 2025, 275.000 menos de los que habría atendido si no se hubieran producido siete huelgas sindicales a nivel nacional que paralizaron el espacio aéreo del país, según revela el informe anual de tráfico del aeropuerto. Estas interrupciones provocaron la cancelación de 2.400 vuelos y una pérdida estimada de 175 millones de euros en ingresos para aerolíneas, operadores y el propio aeropuerto.
Aunque el número de pasajeros aumentó un 3,3 % respecto al año anterior, la cifra sigue siendo casi dos millones inferior al récord prepandemia de 26,4 millones en 2019. La dirección destacó que, pese a ello, BRU estableció un récord en el factor de ocupación, con un promedio de 145 pasajeros por vuelo, lo que indica que la demanda es sólida cuando las operaciones funcionan con normalidad.
En medio de esta incertidumbre operativa, los viajeros a menudo deben reorganizar sus itinerarios con poca antelación. VisaHQ (https://www.visahq.com/belgium/) puede facilitar este proceso agilizando la tramitación de visados para Bélgica y más de 200 destinos, ayudando a los pasajeros a obtener o modificar sus documentos de viaje rápidamente cuando deben hacer escala en Ámsterdam, París o destinos más lejanos.
Para las multinacionales que utilizan Bruselas como centro regional, los datos subrayan el riesgo operativo que supone el activo panorama laboral belga. Varias empresas comentaron a The Brussels Times que ahora incorporan “márgenes para huelgas” en sus políticas de viaje, reservando tarifas flexibles o desviando a los viajeros por Ámsterdam y París en días con convocatorias de huelga.
El informe del aeropuerto también destaca aspectos positivos: tres nuevas aerolíneas —Cathay Pacific, Air Senegal y Smartwings— iniciaron servicios, y se añadieron seis destinos, mejorando la conectividad de largo recorrido hacia Asia y África Occidental. Los volúmenes de carga crecieron modestamente, impulsados por las exportaciones farmacéuticas.
El CEO del aeropuerto, Arnaud Feist, hizo un llamamiento a los sindicatos y al gobierno federal para que desarrollen un marco de servicio mínimo similar al de Francia, que obliga a mantener una operación básica durante las acciones sindicales. Las asociaciones de aviación ejecutiva respaldaron esta petición, advirtiendo que las huelgas recurrentes dañan la reputación de Bélgica como puerta de entrada corporativa fiable.
Aunque el número de pasajeros aumentó un 3,3 % respecto al año anterior, la cifra sigue siendo casi dos millones inferior al récord prepandemia de 26,4 millones en 2019. La dirección destacó que, pese a ello, BRU estableció un récord en el factor de ocupación, con un promedio de 145 pasajeros por vuelo, lo que indica que la demanda es sólida cuando las operaciones funcionan con normalidad.
En medio de esta incertidumbre operativa, los viajeros a menudo deben reorganizar sus itinerarios con poca antelación. VisaHQ (https://www.visahq.com/belgium/) puede facilitar este proceso agilizando la tramitación de visados para Bélgica y más de 200 destinos, ayudando a los pasajeros a obtener o modificar sus documentos de viaje rápidamente cuando deben hacer escala en Ámsterdam, París o destinos más lejanos.
Para las multinacionales que utilizan Bruselas como centro regional, los datos subrayan el riesgo operativo que supone el activo panorama laboral belga. Varias empresas comentaron a The Brussels Times que ahora incorporan “márgenes para huelgas” en sus políticas de viaje, reservando tarifas flexibles o desviando a los viajeros por Ámsterdam y París en días con convocatorias de huelga.
El informe del aeropuerto también destaca aspectos positivos: tres nuevas aerolíneas —Cathay Pacific, Air Senegal y Smartwings— iniciaron servicios, y se añadieron seis destinos, mejorando la conectividad de largo recorrido hacia Asia y África Occidental. Los volúmenes de carga crecieron modestamente, impulsados por las exportaciones farmacéuticas.
El CEO del aeropuerto, Arnaud Feist, hizo un llamamiento a los sindicatos y al gobierno federal para que desarrollen un marco de servicio mínimo similar al de Francia, que obliga a mantener una operación básica durante las acciones sindicales. Las asociaciones de aviación ejecutiva respaldaron esta petición, advirtiendo que las huelgas recurrentes dañan la reputación de Bélgica como puerta de entrada corporativa fiable.








