
Francia alcanzó un hito clave en la implementación del Sistema de Entrada/Salida (EES) de la Unión Europea el 9 de enero, exactamente 90 días después del inicio del despliegue por fases. Por ley, al menos la mitad de todos los puntos de cruce fronterizo externos —aeropuertos, puertos marítimos, terminales ferroviarias y puestos de control vial— deben tomar ahora huellas dactilares e imágenes faciales de los viajeros no comunitarios que llegan y salen. Según el Ministerio del Interior, este requisito ya está operativo en los principales centros, incluyendo París-Charles-de-Gaulle, Orly, Niza, Lyon y la terminal Eurostar en Gare du Nord.
La inscripción por primera vez añade entre tres y quince minutos a los trámites de llegada, pero los cruces posteriores son automáticos y se elimina el sellado del pasaporte. El gobierno asegura que el sistema reducirá las colas a largo plazo y facilitará la identificación de quienes excedan su visado, aunque defensores de la privacidad han expresado preocupaciones sobre la retención de datos y posibles ampliaciones de uso.
Los viajeros y gestores de movilidad que quieran aprovechar el tiempo ahorrado en la frontera pueden recurrir a la plataforma online de VisaHQ, que simplifica las solicitudes de visado francés, la programación de citas y el seguimiento del estado en un solo lugar: https://www.visahq.com/france/. El soporte experto del servicio ayuda a empresas e individuos a tener la documentación en regla antes de partir, reduciendo el riesgo de sorpresas de última hora con las nuevas normas biométricas.
Para los empleadores que trasladan personal dentro y fuera de Francia, el impacto práctico es inmediato: los itinerarios deben incluir tiempo extra hasta que los empleados completen su registro inicial. Los equipos de movilidad están actualizando listas de verificación previas a la salida, recordando a los viajeros que la negativa a proporcionar datos biométricos implica la denegación de entrada, y revisando los acuerdos de nivel de servicio con proveedores de transporte terrestre.
De cara al futuro, Francia debe extender la captura biométrica al 100 % de los puntos fronterizos externos antes del 10 de abril de 2026, fecha tras la cual entrará en vigor el sistema europeo de autorización de viaje ETIAS. Los operadores del Eurotúnel aún negocian cómo recoger las huellas dactilares de los conductores sin provocar atascos, lo que abre la posibilidad de un periodo de gracia limitado para el tráfico de vehículos.
El hito de los 90 días confirma que el proyecto de digitalización fronteriza más ambicioso de Europa sigue en marcha, pese a que los aeropuertos enfrentan retos en la formación del personal, fallos en los quioscos y problemas con la señalización. Las empresas que se preparen con antelación podrán minimizar las interrupciones cuando comience el despliegue completo.
La inscripción por primera vez añade entre tres y quince minutos a los trámites de llegada, pero los cruces posteriores son automáticos y se elimina el sellado del pasaporte. El gobierno asegura que el sistema reducirá las colas a largo plazo y facilitará la identificación de quienes excedan su visado, aunque defensores de la privacidad han expresado preocupaciones sobre la retención de datos y posibles ampliaciones de uso.
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Para los empleadores que trasladan personal dentro y fuera de Francia, el impacto práctico es inmediato: los itinerarios deben incluir tiempo extra hasta que los empleados completen su registro inicial. Los equipos de movilidad están actualizando listas de verificación previas a la salida, recordando a los viajeros que la negativa a proporcionar datos biométricos implica la denegación de entrada, y revisando los acuerdos de nivel de servicio con proveedores de transporte terrestre.
De cara al futuro, Francia debe extender la captura biométrica al 100 % de los puntos fronterizos externos antes del 10 de abril de 2026, fecha tras la cual entrará en vigor el sistema europeo de autorización de viaje ETIAS. Los operadores del Eurotúnel aún negocian cómo recoger las huellas dactilares de los conductores sin provocar atascos, lo que abre la posibilidad de un periodo de gracia limitado para el tráfico de vehículos.
El hito de los 90 días confirma que el proyecto de digitalización fronteriza más ambicioso de Europa sigue en marcha, pese a que los aeropuertos enfrentan retos en la formación del personal, fallos en los quioscos y problemas con la señalización. Las empresas que se preparen con antelación podrán minimizar las interrupciones cuando comience el despliegue completo.








