
El exdirector general de la Border Force, Tony Smith, ha publicado un contundente plan de cinco puntos para poner fin a lo que él denomina la ‘crisis migratoria’ en el Canal de la Mancha, tras datos provisionales del Ministerio del Interior que muestran 41.472 cruces en pequeñas embarcaciones en 2025, la cifra más alta en tres años. En un artículo para el Scottish Sun el 4 de enero, Smith sostiene que sin cambios legales y operativos radicales, los traficantes seguirán aprovechando vacíos legales y las travesías aumentarán en 2026.
Las propuestas clave incluyen: 1) retirarse del Convenio Europeo de Derechos Humanos para permitir deportaciones automáticas; 2) reinstaurar un acuerdo de procesamiento offshore, como el proyecto suspendido con Ruanda; 3) ampliar acuerdos bilaterales de ‘expulsión’ con países de origen como Vietnam e India; 4) sancionar a los estados que se nieguen a aceptar deportados; y 5) reinvertir en reasentamientos liderados por ACNUR para ofrecer vías humanitarias controladas.
La intervención de Smith llega en medio de un intenso debate político. La líder conservadora Kemi Badenoch ha mostrado disposición a abandonar el CEDH, mientras que Sir Keir Starmer, del Partido Laborista, se opone a la retirada pero apoya reformas moderadas en materia de asilo. Los grupos empresariales temen que una postura dura complique las negociaciones comerciales y dañe la reputación del Reino Unido como economía abierta.
En este contexto cambiante, los actores en materia migratoria pueden beneficiarse de asesoría especializada. El portal de VisaHQ para Reino Unido (https://www.visahq.com/united-kingdom/) ofrece información actualizada sobre políticas de visado, tiempos de procesamiento y documentación, ayudando a empleadores y viajeros a cumplir con las normativas en evolución.
Para los gestores de movilidad global, la preocupación principal es operativa: políticas de deportación más estrictas podrían generar nuevos desafíos legales y aumentar el escrutinio sobre las rutas de patrocinio laboral si la opinión pública se vuelve contraria a la migración laboral en general. Aunque el plan de Smith no es política oficial, probablemente influirá en la redacción de los programas electorales de cara a las próximas elecciones generales.
Las empresas que emplean a extranjeros deben seguir de cerca el debate sobre la posible salida del CEDH, ya que cualquier retirada podría afectar la jurisprudencia sobre derechos laborales, y revisar sus planes de comunicación de crisis ante posibles cambios repentinos que impacten la confianza de sus empleados desplazados.
Las propuestas clave incluyen: 1) retirarse del Convenio Europeo de Derechos Humanos para permitir deportaciones automáticas; 2) reinstaurar un acuerdo de procesamiento offshore, como el proyecto suspendido con Ruanda; 3) ampliar acuerdos bilaterales de ‘expulsión’ con países de origen como Vietnam e India; 4) sancionar a los estados que se nieguen a aceptar deportados; y 5) reinvertir en reasentamientos liderados por ACNUR para ofrecer vías humanitarias controladas.
La intervención de Smith llega en medio de un intenso debate político. La líder conservadora Kemi Badenoch ha mostrado disposición a abandonar el CEDH, mientras que Sir Keir Starmer, del Partido Laborista, se opone a la retirada pero apoya reformas moderadas en materia de asilo. Los grupos empresariales temen que una postura dura complique las negociaciones comerciales y dañe la reputación del Reino Unido como economía abierta.
En este contexto cambiante, los actores en materia migratoria pueden beneficiarse de asesoría especializada. El portal de VisaHQ para Reino Unido (https://www.visahq.com/united-kingdom/) ofrece información actualizada sobre políticas de visado, tiempos de procesamiento y documentación, ayudando a empleadores y viajeros a cumplir con las normativas en evolución.
Para los gestores de movilidad global, la preocupación principal es operativa: políticas de deportación más estrictas podrían generar nuevos desafíos legales y aumentar el escrutinio sobre las rutas de patrocinio laboral si la opinión pública se vuelve contraria a la migración laboral en general. Aunque el plan de Smith no es política oficial, probablemente influirá en la redacción de los programas electorales de cara a las próximas elecciones generales.
Las empresas que emplean a extranjeros deben seguir de cerca el debate sobre la posible salida del CEDH, ya que cualquier retirada podría afectar la jurisprudencia sobre derechos laborales, y revisar sus planes de comunicación de crisis ante posibles cambios repentinos que impacten la confianza de sus empleados desplazados.









