
A partir del 1 de enero de 2026, la mayoría de los extranjeros no comunitarios que soliciten una carte de séjour plurianual, una tarjeta de residencia de 10 años o la nacionalidad francesa deberán aprobar primero un examen cívico de 40 preguntas tipo test, confirmó el Ministerio del Interior el 30 de diciembre. Los candidatos dispondrán de 45 minutos para obtener al menos un 80% de aciertos en temas que van desde los valores republicanos y las instituciones hasta la vida cívica cotidiana.
Esta nueva evaluación se suma a los requisitos lingüísticos ya existentes: nivel A2 para tarjetas de cuatro años, B1 para las de 10 años y B2 para la naturalización. Las autoridades aseguran que la doble prueba garantiza una “integración sustantiva”, no solo la capacidad lingüística. Los candidatos que aprueben no tendrán que repetir el módulo cívico al renovar sus permisos.
Para quienes se sientan abrumados por estas nuevas normas, VisaHQ ofrece ayuda para aclarar cada paso. A través de su portal para Francia (https://www.visahq.com/france/), el servicio brinda orientación clara sobre la reserva de exámenes, la preparación de documentos y las citas en prefecturas, facilitando el proceso tanto para particulares como para equipos de recursos humanos que gestionan traslados de empleados.
En la práctica, las prefecturas esperan retrasos iniciales, con París y Lyon reportando listas de espera de hasta tres meses para obtener cita para el examen. Los empleadores que patrocinen a titulares del Talent-Passport o de la Tarjeta Azul de la UE deben presupuestar alrededor de 600 € por solicitante para clases preparatorias y tasas. Se recomienda a los responsables de RRHH programar las citas para el examen con antelación en el calendario de reubicación para no poner en riesgo los visados de reagrupación familiar.
Los críticos argumentan que el nivel exigido es demasiado alto y puede prolongar la incertidumbre administrativa para casi tres millones de extranjeros con documentos temporales. Organizaciones defensoras advierten que las preguntas —disponibles solo en francés— podrían perjudicar a migrantes mayores y trabajadores manuales.
No obstante, la medida pone a Francia en línea con países vecinos como Alemania y Países Bajos, que también exigen pruebas cívicas para obtener estatus de larga duración. Los residentes extranjeros que aprueben podrán beneficiarse de renovaciones más ágiles y, a largo plazo, de una movilidad más fluida en toda la UE una vez naturalizados.
Esta nueva evaluación se suma a los requisitos lingüísticos ya existentes: nivel A2 para tarjetas de cuatro años, B1 para las de 10 años y B2 para la naturalización. Las autoridades aseguran que la doble prueba garantiza una “integración sustantiva”, no solo la capacidad lingüística. Los candidatos que aprueben no tendrán que repetir el módulo cívico al renovar sus permisos.
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Los críticos argumentan que el nivel exigido es demasiado alto y puede prolongar la incertidumbre administrativa para casi tres millones de extranjeros con documentos temporales. Organizaciones defensoras advierten que las preguntas —disponibles solo en francés— podrían perjudicar a migrantes mayores y trabajadores manuales.
No obstante, la medida pone a Francia en línea con países vecinos como Alemania y Países Bajos, que también exigen pruebas cívicas para obtener estatus de larga duración. Los residentes extranjeros que aprueben podrán beneficiarse de renovaciones más ágiles y, a largo plazo, de una movilidad más fluida en toda la UE una vez naturalizados.










