
La aerolínea bandera Iberia ha extendido la suspensión de sus vuelos a Caracas hasta, al menos, el 31 de diciembre de 2025, tras una nueva advertencia de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) de España que alerta sobre una mayor actividad militar y mala coordinación en el espacio aéreo venezolano.
Esta ruta, tradicionalmente el enlace más rápido entre España y Venezuela, ya estaba suspendida después de que la Administración Federal de Aviación de EE. UU. clasificara la Región de Información de Vuelo de Maiquetía como ‘potencialmente peligrosa’. La semana pasada, Caracas revocó los permisos a seis aerolíneas extranjeras que habían detenido sus servicios, acusándolas de ‘terrorismo estatal’. Iberia esperaba reanudar operaciones limitadas este otoño, pero ahora se suma a Air Europa y TAP en la espera de condiciones más favorables.
Los viajeros con reservas pueden cambiar su ruta vía Bogotá, Santo Domingo o Ciudad de Panamá, o solicitar reembolsos. Las agencias de viajes corporativas informan que las tarifas en clase económica por estas rutas alternativas han subido entre un 20 y 30 % debido a la reducción de capacidad. La suspensión también afecta al transporte de carga; los proveedores españoles del sector automotriz en Venezuela enfrentan ahora retrasos de hasta tres días, ya que los envíos se desvían por México o Brasil.
Los analistas de aviación advierten que una pausa prolongada podría reducir la cuota de mercado de Iberia entre la numerosa comunidad venezolano-española y el lucrativo tráfico VFR (visitas a familiares y amigos). Para las empresas, esta situación resalta la importancia de contar con planes sólidos de cuidado y evacuación para el personal en Venezuela.
AESA reevaluará las condiciones a principios de enero, pero los expertos dudan de una pronta reanudación a menos que se alivien las tensiones diplomáticas. Mientras tanto, los planificadores de movilidad deben prever tiempos y costos adicionales de viaje, y estar atentos a NOTAMs que podrían abrir ventanas de vuelo puntuales con poca antelación.
Esta ruta, tradicionalmente el enlace más rápido entre España y Venezuela, ya estaba suspendida después de que la Administración Federal de Aviación de EE. UU. clasificara la Región de Información de Vuelo de Maiquetía como ‘potencialmente peligrosa’. La semana pasada, Caracas revocó los permisos a seis aerolíneas extranjeras que habían detenido sus servicios, acusándolas de ‘terrorismo estatal’. Iberia esperaba reanudar operaciones limitadas este otoño, pero ahora se suma a Air Europa y TAP en la espera de condiciones más favorables.
Los viajeros con reservas pueden cambiar su ruta vía Bogotá, Santo Domingo o Ciudad de Panamá, o solicitar reembolsos. Las agencias de viajes corporativas informan que las tarifas en clase económica por estas rutas alternativas han subido entre un 20 y 30 % debido a la reducción de capacidad. La suspensión también afecta al transporte de carga; los proveedores españoles del sector automotriz en Venezuela enfrentan ahora retrasos de hasta tres días, ya que los envíos se desvían por México o Brasil.
Los analistas de aviación advierten que una pausa prolongada podría reducir la cuota de mercado de Iberia entre la numerosa comunidad venezolano-española y el lucrativo tráfico VFR (visitas a familiares y amigos). Para las empresas, esta situación resalta la importancia de contar con planes sólidos de cuidado y evacuación para el personal en Venezuela.
AESA reevaluará las condiciones a principios de enero, pero los expertos dudan de una pronta reanudación a menos que se alivien las tensiones diplomáticas. Mientras tanto, los planificadores de movilidad deben prever tiempos y costos adicionales de viaje, y estar atentos a NOTAMs que podrían abrir ventanas de vuelo puntuales con poca antelación.
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