
En una conferencia de la Asociación de Empresas Turísticas de Chipre el 27 de noviembre, el viceministro de Turismo, Kostas Koumis, anunció que Chipre ha entrado en la fase de implementación de la Agenda Europea de Turismo 2030. Este marco compromete a la isla con una transición verde y digital, mayor resiliencia, crecimiento inclusivo y mejora de las habilidades en toda la fuerza laboral turística.
Las medidas clave incluyen incentivos para alojamientos ecológicos, diversificación más allá de los destinos costeros hacia zonas montañosas y rurales, e importantes inversiones en herramientas digitales — desde motores de precios dinámicos hasta análisis del flujo de visitantes — que permitirán distribuir la demanda a lo largo de las temporadas y regiones. El ministerio pondrá especial énfasis en el turismo MICE, posicionando a Chipre como un centro mediterráneo de conferencias con conectividad aérea durante todo el año y espacios modernos.
Para los equipos de movilidad global y viajes corporativos, la estrategia podría significar una mayor oferta de hoteles sostenibles, nueva infraestructura para conferencias y posibles incentivos fiscales para eventos fuera de temporada. Koumis señaló que un próximo Libro Blanco (2030–2035) detallará esquemas de financiación para pymes e infraestructuras como flotas de autobuses eléctricos y plantas desalinizadoras, fundamentales para la resiliencia climática.
La agenda se alinea con los objetivos de descarbonización de la UE y posiciona a Chipre como un banco de pruebas para herramientas digitales de gestión de visitantes, de cara al sistema biométrico de Entrada/Salida de Schengen. Expertos del sector creen que esta iniciativa ayudará a asegurar financiación europea e inversión privada necesaria para aumentar la competitividad de la isla frente a España y Grecia.
El turismo representa aproximadamente el 23 % del PIB de Chipre; las autoridades sostienen que combinar la sostenibilidad con nichos de alto gasto, como reuniones de negocios y programas para nómadas digitales, es vital para la estabilidad a largo plazo.
Las medidas clave incluyen incentivos para alojamientos ecológicos, diversificación más allá de los destinos costeros hacia zonas montañosas y rurales, e importantes inversiones en herramientas digitales — desde motores de precios dinámicos hasta análisis del flujo de visitantes — que permitirán distribuir la demanda a lo largo de las temporadas y regiones. El ministerio pondrá especial énfasis en el turismo MICE, posicionando a Chipre como un centro mediterráneo de conferencias con conectividad aérea durante todo el año y espacios modernos.
Para los equipos de movilidad global y viajes corporativos, la estrategia podría significar una mayor oferta de hoteles sostenibles, nueva infraestructura para conferencias y posibles incentivos fiscales para eventos fuera de temporada. Koumis señaló que un próximo Libro Blanco (2030–2035) detallará esquemas de financiación para pymes e infraestructuras como flotas de autobuses eléctricos y plantas desalinizadoras, fundamentales para la resiliencia climática.
La agenda se alinea con los objetivos de descarbonización de la UE y posiciona a Chipre como un banco de pruebas para herramientas digitales de gestión de visitantes, de cara al sistema biométrico de Entrada/Salida de Schengen. Expertos del sector creen que esta iniciativa ayudará a asegurar financiación europea e inversión privada necesaria para aumentar la competitividad de la isla frente a España y Grecia.
El turismo representa aproximadamente el 23 % del PIB de Chipre; las autoridades sostienen que combinar la sostenibilidad con nichos de alto gasto, como reuniones de negocios y programas para nómadas digitales, es vital para la estabilidad a largo plazo.





