
Las Islas Baleares de España han registrado 19 desembarcos de pequeñas embarcaciones con alrededor de 360 personas en las últimas 48 horas, evidenciando un cambio significativo en los patrones migratorios del Mediterráneo. Datos de Frontex muestran que las llegadas por la ruta del Mediterráneo Occidental han aumentado un 27% este año, a pesar de que el total de entradas a la UE ha disminuido.
Las autoridades indican que los traficantes ahora parten principalmente desde Argelia, responsable del 75% de los cruces, tras el endurecimiento de los controles por parte de las patrullas marroquíes. Las rápidas embarcaciones ‘go-fast’ permiten llegar a Mallorca y Cabrera en menos de 10 horas, evadiendo el radar hasta los últimos kilómetros.
Este aumento está saturando las instalaciones de acogida en Mallorca, donde la presidenta regional, Marga Prohens, ha pedido a Madrid reforzar la vigilancia marítima y financiar la ampliación de la capacidad de los refugios. Para los equipos corporativos de cuidado de expatriados en las islas, este repunte implica controles de identidad aleatorios más frecuentes y posible congestión en los puertos de ferry, ya que la Guardia Civil redistribuye personal hacia rescates costeros.
En el plano diplomático, esta tendencia pone a prueba las frágiles relaciones entre España y Argelia. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se reunió el mes pasado con el presidente Abdelmadjid Tebboune para reactivar la cooperación en deportaciones, pero los expertos señalan que los avances son lentos mientras persiste el conflicto del Sahara Occidental.
Abogados de inmigración advierten que las oficinas de asilo en Palma ya están reservando citas con tres meses de antelación; las empresas que trasladan personal no comunitario a las Baleares deberían presentar las solicitudes de residencia en oficinas de la península donde hay mayor capacidad.
Las autoridades indican que los traficantes ahora parten principalmente desde Argelia, responsable del 75% de los cruces, tras el endurecimiento de los controles por parte de las patrullas marroquíes. Las rápidas embarcaciones ‘go-fast’ permiten llegar a Mallorca y Cabrera en menos de 10 horas, evadiendo el radar hasta los últimos kilómetros.
Este aumento está saturando las instalaciones de acogida en Mallorca, donde la presidenta regional, Marga Prohens, ha pedido a Madrid reforzar la vigilancia marítima y financiar la ampliación de la capacidad de los refugios. Para los equipos corporativos de cuidado de expatriados en las islas, este repunte implica controles de identidad aleatorios más frecuentes y posible congestión en los puertos de ferry, ya que la Guardia Civil redistribuye personal hacia rescates costeros.
En el plano diplomático, esta tendencia pone a prueba las frágiles relaciones entre España y Argelia. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se reunió el mes pasado con el presidente Abdelmadjid Tebboune para reactivar la cooperación en deportaciones, pero los expertos señalan que los avances son lentos mientras persiste el conflicto del Sahara Occidental.
Abogados de inmigración advierten que las oficinas de asilo en Palma ya están reservando citas con tres meses de antelación; las empresas que trasladan personal no comunitario a las Baleares deberían presentar las solicitudes de residencia en oficinas de la península donde hay mayor capacidad.
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