
El Consejo Económico y Social (CES) de España ha publicado un informe inusualmente contundente que acusa al sistema de inmigración en línea del Ministerio del Interior de crear “fronteras tecnológicas” que excluyen a las personas a las que debería servir. El portal web obligatorio, que los extranjeros deben usar para reservar citas para renovaciones de residencia, toma de huellas para permisos de trabajo y tarjetas de identidad, ha sufrido una crónica escasez de citas disponibles durante más de un año. Migrantes y sus abogados comparan ahora el acceso al sistema con “comprar entradas para un concierto de una superestrella”, refrescando la página a medianoche con la esperanza de conseguir una cita que desaparece en segundos.
El CES advierte que esta situación alimenta la desigualdad y la irregularidad. Los solicitantes que no logran una cita a menudo terminan excediendo sus visados, trabajando en negro o pagando a intermediarios cientos de euros por un turno. El Consejo sostiene que un canal exclusivamente digital discrimina a los recién llegados que no cuentan con ordenadores portátiles, conexión Wi-Fi estable o conocimientos de español. Recomienda restaurar la opción de hacer cola presencialmente, ampliar la capacidad del centro de llamadas y publicar datos en tiempo real sobre las citas disponibles para recuperar la confianza.
Para los empleadores, el cuello de botella es más que un problema social; representa un riesgo de incumplimiento. Empresas multinacionales que trasladan personal a España reportan retrasos de semanas para que los trabajadores extranjeros puedan tomar huellas para sus tarjetas de residencia, lo que a su vez les impide abrir cuentas bancarias o registrarse en la seguridad social. Los responsables de movilidad global aconsejan a los empleados que lleguen con dinero extra y que utilicen firmas electrónicas certificadas para al menos presentar las renovaciones en línea mientras esperan una cita física.
Los abogados ven una posible avalancha de litigios. Según la doctrina del silencio administrativo en España, una solicitud sin respuesta se considera “rechazada tácitamente” tras tres meses, lo que obliga a los solicitantes a demandar o volver a presentar la solicitud. “El Estado está, de facto, generando migrantes irregulares”, afirma la abogada de inmigración Marta Hernández, que planea presentar una denuncia colectiva en el Tribunal Supremo si no se anuncian mejoras antes de fin de año.
El Ministerio del Interior ha reconocido “dificultades técnicas” pero insiste en que la plataforma es esencial para la eficiencia. Un grupo de trabajo con el Ministerio de Transformación Digital estudia opciones, incluyendo aumentar la capacidad de los servidores y probar un sistema de preinscripción tipo sorteo para frenar la reventa de citas. Sin embargo, hasta que se implementen soluciones concretas, el CES considera que la ambición de España de ser un imán para el talento —impulsada por sus nuevas leyes para nómadas digitales y start-ups— sigue en riesgo.
El CES advierte que esta situación alimenta la desigualdad y la irregularidad. Los solicitantes que no logran una cita a menudo terminan excediendo sus visados, trabajando en negro o pagando a intermediarios cientos de euros por un turno. El Consejo sostiene que un canal exclusivamente digital discrimina a los recién llegados que no cuentan con ordenadores portátiles, conexión Wi-Fi estable o conocimientos de español. Recomienda restaurar la opción de hacer cola presencialmente, ampliar la capacidad del centro de llamadas y publicar datos en tiempo real sobre las citas disponibles para recuperar la confianza.
Para los empleadores, el cuello de botella es más que un problema social; representa un riesgo de incumplimiento. Empresas multinacionales que trasladan personal a España reportan retrasos de semanas para que los trabajadores extranjeros puedan tomar huellas para sus tarjetas de residencia, lo que a su vez les impide abrir cuentas bancarias o registrarse en la seguridad social. Los responsables de movilidad global aconsejan a los empleados que lleguen con dinero extra y que utilicen firmas electrónicas certificadas para al menos presentar las renovaciones en línea mientras esperan una cita física.
Los abogados ven una posible avalancha de litigios. Según la doctrina del silencio administrativo en España, una solicitud sin respuesta se considera “rechazada tácitamente” tras tres meses, lo que obliga a los solicitantes a demandar o volver a presentar la solicitud. “El Estado está, de facto, generando migrantes irregulares”, afirma la abogada de inmigración Marta Hernández, que planea presentar una denuncia colectiva en el Tribunal Supremo si no se anuncian mejoras antes de fin de año.
El Ministerio del Interior ha reconocido “dificultades técnicas” pero insiste en que la plataforma es esencial para la eficiencia. Un grupo de trabajo con el Ministerio de Transformación Digital estudia opciones, incluyendo aumentar la capacidad de los servidores y probar un sistema de preinscripción tipo sorteo para frenar la reventa de citas. Sin embargo, hasta que se implementen soluciones concretas, el CES considera que la ambición de España de ser un imán para el talento —impulsada por sus nuevas leyes para nómadas digitales y start-ups— sigue en riesgo.